Un trabajo en el que participa el investigador de la EHU Jon Morant destaca la importancia de conservar los buitres y propone medidas para reforzar su protección. Noticia original: www.ehu.eus.
Los firmantes de una carta publicada en la revista Conservation Biology advierten de los riesgos que la gripe aviar supone para las poblaciones de buitres. También ponen de manifiesto los problemas que el declive de los buitres puede causar en los ecosistemas y en el bienestar humano. Para hacer frente a esta situación proponen cinco líneas de actuación: realizar un seguimiento de las poblaciones, organizar campañas de vacunación, gestionar la carroña, establecer protocolos para manipular buitres y promover planes de acción locales.
A escala mundial, los buitres son uno de los grupos de aves más amenazados. En la actualidad, al menos dieciséis de las veintitrés especies de buitres se encuentran en una situación de conservación preocupante, en gran medida debido a los envenenamientos y a otras amenazas provocadas por la actividad humana. Al mismo tiempo, sin embargo, “nos proporcionan uno de los servicios ecosistémicos más importantes para el bienestar humano: consumen carroña, que contiene patógenos. Está demostrado que los animales carroñeros contribuyen a evitar o reducir la propagación de patógenos. Es decir, impiden que se sigan propagando los microorganismos que causan enfermedades”, explica Jon Morant , investigador de la EHU.
El virus de la gripe aviar (H5N1) causante de la panzootia —el equivalente a una pandemia en animales— es muy contagioso y puede provocar el colapso de las poblaciones de buitres, que ya están en declive. En efecto, se ha comprobado que el virus se ha extendido ampliamente en determinados lugares del mundo esenciales para los buitres y que ha tenido consecuencias graves. Por ejemplo, miles de buitres negros americanos (Coragyps atratus) y de buitres aura (Cathartes aura) han muerto en Estados Unidos y Sudamérica. También ha causado grandes daños a los quebrantahuesos (Gypaetus barbatus), en Europa, y a los cóndores de California (Gymnogyps californianus) y cóndores andinos (Vultur gryphus) en América. Cabe destacar que los cóndores de California se encuentran en peligro crítico de extinción y que en seis semanas se perdió aproximadamente el 6 % de su población silvestre.
Para alertar sobre este riesgo y establecer líneas de actuación frente al problema, Jon Morant, investigador del Departamento de Zoología y Biología Celular Animal de la EHU, ha publicado una carta en la revista Conservation Biology junto con varios investigadores del Instituto Mediterráneo de Estudios Avanzados (IMEDEA, Mallorca) y del Instituto de Investigaciones en Biodiversidad y Medioambiente (INIBIOMA, Argentina). “Hemos querido hacer llegar una alerta a las personas responsables de la conservación y a la comunidad investigadora para impulsar acciones coordinadas”, explica Morant.
Una paradoja
En general, “los buitres son animales sociales y se reúnen en los comederos, es decir, en lugares donde existe un riesgo elevado de contagio. Además, al alimentarse de carroña infectada, pueden contagiarse del virus H5N1. Los buitres están preparados para soportar muchas bacterias y patógenos por su condición de animales carroñeros, pero eso no es suficiente para hacer frente al virus H5N1”, explica Morant. El virus presenta una elevada tasa de mortalidad tanto en animales domésticos como silvestres. La gripe aviar no afecta únicamente a las aves: está documentado que más de 48 especies de mamíferos han resultado infectadas en todo el mundo. “Cuanta más carroña infectada haya, mayor será el riesgo de contagio para los buitres. Como esos mismos cadáveres pueden convertirse en fuentes de infección, se produce una paradoja: a medida que mueren más buitres, disminuye la capacidad de eliminar la carroña, se propagan los patógenos y aumentan los contagios”, explica el investigador.
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