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28/10/2026

Si el pescado se muda por el cambio climático, ¿quién pone las reglas para su pesca?

Cuando cambia la distribución de un recurso, los acuerdos sobre quién y cómo puede pescarlo pueden quedarse desfasados, amenazar su supervivencia y generar conflictos. Noticia y fotografía originales: www.consumer.es.


Los peces no necesitan pasaporte, y migran según las condiciones del hábitat en el que viven. Pero sus movimientos pueden provocar conflictos entre países. El cambio climático, consecuencia del calentamiento global, desplaza las poblaciones pesqueras y obliga a los países a adoptar medidas y acuerdos al respecto. Las organizaciones regionales de pesca (ORP) son una herramienta de gobernanza para que las pesquerías puedan afrontar este desafío y conservar los recursos que llegan a nuestra mesa, como contamos a continuación.

Un mar más cálido, un mapa diferente
El cambio climático está acelerando la transformación de hábitats marinos debido, por ejemplo, a la subida de la temperatura del agua, lo que altera la distribución de especies de las que dependen nuestra alimentación y la economía de muchas comunidades costeras.

No hablamos solo de previsiones, sino de realidades hoy en día. Por ejemplo, las evaluaciones científicas recopiladas por OSPAR, el Convenio para proteger el Atlántico nororiental, documentan movimientos asociados al calentamiento:

  • el bacalao se ha desplazado hacia el norte en el mar del Norte y ha ampliado su distribución septentrional en el mar de Barents.
  • la anchoa también ha extendido su presencia en el mar del Norte.

Los movimientos no responden únicamente a la temperatura. También influyen el alimento disponible, el tamaño de las poblaciones, la competencia con nuevas especies, etc.

Pero tienen una consecuencia común: cuando cambia la distribución de un recurso, los acuerdos sobre quién puede pescarlo pueden quedarse desfasados, y los conflictos que se derivan podrían poner en peligro su supervivencia.


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