Fundación Cristina Enea, a través de su Observatorio de Sostenibilidad y Clima, publica el Informe Anual de Sostenibilidad y Clima, correspondiente al año 2025. En él se analiza de forma pormenorizada el metabolismo urbano de San Sebastián en términos de sostenibilidad. Leire Sarobe, responsable del Observatorio de Sostenibilidad y Clima de Fundación Cristina Enea, explica que este informe supone, por tanto, «la última actualización de una serie de análisis que se inició con la publicación del primer estudio en 2008, siendo por ello una valiosa fuente de información y contraste que permite observar la evolución de los datos de forma continuada en los últimos 17 años».
El informe se articula y plantea desde la visión de lucha y adaptación al cambio climático; su estructura interna entronca con los ámbitos de actuación establecidos en el Plan de Lucha contra el Cambio Climático de San Sebastián (DSS Klima 2050). Complementariamente, el estudio aporta información de otros ámbitos determinantes para evaluar la calidad de vida y bienestar de quienes viven, trabajan y visitan la ciudad. Un panel de más de 50 indicadores y datos relevantes analizan su evolución ponderando la información obtenida.
Sarobe ha querido añadir su «agradecimiento a las personas que han proporcionado la información necesaria para la elaboración de este Informe; el cuerpo técnico de muchos departamentos municipales y de otras instituciones, que, con su conocimiento y saber hacer, nos ha permitido conocer y analizar con detalle lo ocurrido en la ciudad durante 2025».
Principales datos
Aunque el suelo urbanizado de la ciudad alcanza el 32,23 % de su superficie, la supeficie artificializada ocupa el 43,39 % del término municipal.
Desde el punto de vista de protección de la biodiversidad, destaca la superficie protegida del municipio gracias a la Red Natura 2000, que, a través del plan de gestión, vela por su conservación, y supone hoy en día un 11 % de la superficie protegida y un 4 % del total. El porcentaje total de superficie protegida del municipio alcanza 1.678,05 ha, representando el 27,53 % del total.
En lo que respecta a la distribución del espacio público, la red de comunicación viaria ocupa alrededor del 28,2 % de la superficie urbanizada, con una reducción de la velocidad en un 88,5 % de sus vías limitada a 30 km/h o menos, una “ciudad 30” donde las bicicletas podrán circular con más seguridad. Los viales acondicionados para la circulación ciclista segregados del tráfico motorizado han alcanzado los 66,8 km; durante 2025, se han incorporado 610 metros más de vial acondicionado para la circulación en bicicleta. Las zonas verdes ocupan el 20,3 % de la superficie urbanizada, 21,21 m² por habitante.
La calidad del agua con la que se abastece la ciudad sigue siendo óptima: 100 % de analíticas satisfactorias. Por otro lado, los análisis de la calidad del agua del Urumea permiten observar una creciente mejoría de los objetivos medioambientales en las zonas más cercanas a la desembocadura (el estado global presenta una clasificación Buena en Santa Catalina) y en la costa (el estado global presenta una clasificación Buena en Mompás); no obstante, las analíticas realizadas en la zona media del río, entre los puentes de Loiola y Santa Catalina, muestran que persisten descensos en los índices de la calidad de esta agua (el estado global presenta en 2025 una clasificación de Peor que bueno en Loiola).
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