Fundación Cristina Enea, a través de su proyecto Haziera, abre en el Centro de Recursos Medioambientales una muestra donde se recoge información sobre las 27 variedades de maíz local que sobreviven en la vertiente cantábrica vasca, un “pequeño milagro”, según los responsables, ya que la mayoría de variedades de este alimento básico han desaparecido en nuestro entorno cercano. La muestra podrá visitarse en Cristina Enea hasta el próximo 21 de diciembre.
El maíz ha sido un elemento de gran importancia en la agricultura y la cultura culinaria de la vertiente cantábrica de Euskal Herria. En los últimos años, sin embargo, su cultivo ha disminuido drásticamente, del mismo modo que lo ha hecho su consumo.
El concejal de Medio Ambiente, Iñigo García ha destacado la importancia de iniciativas como esta muestra para dar a conocer y proteger una parte del patrimonio agrícola y cultural de nuestro entorno. «Hablar de biodiversidad también es hablar de las variedades que se han cultivado durante generaciones y que forman parte de nuestra historia. Conocerlas y ponerlas en valor es un primer paso para evitar que desaparezcan», ha señalado.
Fruto de ese proceso, están desapareciendo las variedades de maíz que a lo largo de los últimos siglos se han ido adaptando en los distintos pueblos y valles de nuestro medio rural. Ante la realidad de que cada vez son menos las personas que siguen reproduciendo y manteniendo las variedades locales de maíz, a lo largo de 2025 se llevó a cabo un pequeño trabajo de prospección para identificar las variedades que todavía se cultivan en los valles de Basaburu Ttikia, Baztan, Bortziriak y Malerreka. Este proyecto es una iniciativa financiada con fondos europeos Next Generation del Plan de Recuperación, Transformación y Resiliencia que se están gestionando a través de Cederna Garalur.
En el marco de este trabajo se identificaron 27 variedades locales de maíz, se hizo una primera caracterización y se analizó en qué medida cada una de estas variedades se encuentra en riesgo de desaparecer. Estas 27 variedades suponen “un pequeño milagro” para Marc Badal, responsable del proyecto Haziera de Fundación Cristina Enea, que desde hace varios años enfoca gran parte de su labor al trabajo y la reflexión en torno a la biodiversidad cultivada.
Se trata de variedades bien adaptadas a las condiciones ambientales de estos territorios, muy interesantes desde el punto de vista de sus características organolépticas (aroma, sabor, color) y que ofrecen muchas posibilidades a los productores y elaboradores locales.
Badal recuerda que las personas que “cuidan” estas pocas variedades son de una edad avanzada y que ya en pocas casas se elabora maíz propio, razón por la que este producto se encuentra en grave peligro. En este sentido, Badal ha querido poner en valor la labor que desempeña el molino comunal de Zubieta. «Se trata del único ejemplo de esas características en Euskal Herria, y probablemente en Europa, ya que la mayoría que existen son de uso privado».
«Detrás de cada una de estas variedades hay conocimiento, trabajo y una forma de relacionarse con el territorio que merece ser conservada», ha añadido el concejal. «Esta exposición nos permite acercarnos a esa riqueza de una manera sencilla y divulgativa, y nos recuerda que conservar la biodiversidad cultivada también depende de que sigamos conociendo, utilizando y transmitiendo estas variedades».
Además de fichas e imágenes con las características de cada una de las 27 variedades del alimento existentes a nivel local, la muestra también recoge un pequeño diccionario sobre el maíz local, a modo de consulta, y el día 29 de octubre el propio Marc Badal presentará en un acto abierto a la ciudadanía los resultados del estudio que llevó a cabo el año pasado en torno a las variedades locales de maíz.