Ir a comprar para comer ya no es lo que era. Los precios han subido y quizás no siempre están los productos que esperábamos encontrar o no son de proximidad a pesar de estar en temporada. De hecho, podemos estar más perdidos que nunca sobre las temporadas de los alimentos y no sólo porque nos hayamos despreocupado de ellos, sino porque se están desdibujando. Detrás de todo a menudo está el cambio climático, que ya ha trastornado la cesta de la compra de manera significativa y que aún lo hará más, especialmente si el mundo sigue sin dar pasos decisivos para mitigarlo. Ahora tomar conciencia y actuar como consumidores se ha convertido en esencial.
Para Anna Bach-Faig, que dirige el máster de Alimentación Saludable y Sostenible de la UOC, "cada vez es más evidente que el clima ya no es un telón de fondo neutro: es un actor que condiciona lo que comemos y cuándo lo comemos".
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