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23/5/2018 Entrevistas

Alberto López y Manuel Prados: "Proponemos un jardín botánico con plantas denostadas, especies repudiadas por su condición foránea"

'El jardín invasor' es una intervención de los artistas Alberto López y Manuel Prados, producida en colaboración con Cristina Enea Fundazioa y el Centro Internacional de Cultura Contemporánea Tabakalera. Realizada en el marco de 'Residencia en la Tierra', adopta la forma de un jardín formado por especies de plantas invasoras ubicado en el Parque Viveros de Ulía y una exposición en el Centro de Recursos Medio Ambientales de Cristina Enea que podrán verse hasta el 15 de julio.

Hemos aprovechado para charlar con los dos artistas para que nos presenten su proyecto

Habéis sido los ganadores de la convocatoria de la estancia artística 'Residencia en la Tierra' enconvocada entre Tabakalera y Fundación Cristina Enea. ¿Qué tipo de proyecto presentasteis?
El proyecto planteaba trabajar sobre un problema global, el de la gestión de la biodiversidad, en un contexto local, en este caso Donostialdea. Presentamos un proyecto que, si bien definía claramente que se quería trabajar sobre la creación de un jardín de plantas invasoras, dejaba cierta apertura para adaptarse a lo que pudiera resultar del contacto con los agentes locales.

Trabajáis el concepto de jardín invasor, plantas invasoras... ¿Pero el discurso va más allá del punto de vista botánico...?
Trabajamos desde las artes; de la botánica y la jardinería tratamos de extraer sus poéticas y algunas de sus formas de representación. El jardín botánico es el formato por excelencia de la botánica, para permitir el estudio y conservación de las plantas. En nuestro caso, proponemos un jardín botánico con plantas denostadas, especies repudiadas por su condición foránea.

¿Qué tipo de reflexión puede aportar este proyecto a la problemática de las plantas invasoras?
El debate sobre la biodiversidad es de plena actualidad, y hay distintas voces y posiciones. En nuestra época, las formas de vida salvaje disminuyen drástica y exponencialmente, a la vez que los nuevos medios de transporte permiten que las especies viajen de un lugar a otro del planeta como nunca antes. El proyecto quiere incentivar ese debate para definir nuestro lugar en la naturaleza, pensar de qué manera podemos favorecer la vida salvaje a la vez que contrarrestamos los desequilibrios en la naturaleza que produce nuestra actividad.

Ahora ha llegado el momento de plasmar materialmente ese proyecto. ¿En qué consistirá, qué elementos tendrá?
Por un lado, estará el propio jardín, que hemos instalado en uno de los invernaderos del Parque de Viveros de Ulía, y por otro lado una exposición en el Centro de Recursos Medio Ambientales de Cristina Enea. También hemos programado una serie de actividades que ayuden a contextualizar el proyecto y que permitan debatir y conocer la problemática en mayor profundidad. El sábado 26 de mayo a las 17:00 será la presentación del jardín en los Viveros de Ulía, y contaremos con la presencia de Jakoba Errekondo, uno de los mayores expertos en agricultura y medioambiente del País Vasco, que nos ayudará a dar a conocer las especies seleccionadas y su historia. También contaremos con el músico Burdeos, que ha realizado una serie de composiciones sonoras inspiradas en el ciclo vital y las relaciones de las plantas, además de alguna otra sorpresa. El domingo 27, también a las 17:00, inauguraremos la exposición en Cristina Enea y proyectaremos dos películas: Flores y El jardín en movimiento, Gilles Clément.

¿Habéis tenido algún tipo de problema u oposición a la hora de instalar el jardín con especies invasoras en los Viveros de Ulía?
Las dos asociaciones que trabajan en el Parque, la Asociación de vecinos de Ulía y Uliako Lore Baratzak, han entendido y apoyado el proyecto, y nos han ayudado en todo momento. Las reticencias vinieron más bien de algunas instituciones, pero finalmente se ha logrado hacer entender la propuesta y que pueda realizarse según lo previsto.