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6/11/2026 Noticias ambientales

Lo que los fenómenos climáticos extremos de 2026 en Europa nos enseñan sobre infraestructuras resilientes

El calor extremo, la sequía, los incendios forestales y las tormentas han perturbado el transporte, la energía y el suministro de agua en toda Europa este año, lo que confirma los riesgos que la Evaluación Europea de Riesgos Climáticos (EUCRA) identificó hace dos años. Un informe publicado por la Agencia Europea de Medio Ambiente (AEMA) analiza cómo preparar las infraestructuras críticas frente al cambio climático, a partir de las lecciones aprendidas este año. Noticia original: eea.europa.eu.


El calor extremo, intensificado por el cambio climático, le costó a la Unión Europea al menos el 1 % de su PIB en 2026, según el informe de la AEMA titulado «Infraestructuras críticas de Europa bajo estrés climático: lecciones de 2026», publicado recientemente. Las sequías, los incendios forestales y las tormentas también perturbaron el transporte, la energía y el suministro de agua en toda Europa este año, lo que confirma los riesgos que la Evaluación Europea de Riesgos Climáticos (EUCRA) identificó hace dos años.

El informe señala que es necesario acelerar el ritmo de adaptación para que las infraestructuras europeas puedan hacer frente a un clima cambiante. Los bajos niveles de agua en el río Rin afectaron al transporte de mercancías y a las cadenas de suministro; las tormentas dañaron las redes viarias, ferroviarias y eléctricas en Portugal; y la sequía junto con el calor ejercieron presión sobre la generación de energía en Europa Central y Oriental. En muchos casos, los impactos se propagaron de un sector a otro. Las estimaciones indican que el sector energético representa alrededor del 23 % de las pérdidas económicas derivadas de la sequía en Europa, lo que equivale a unos 2.000 millones de euros anuales.

Estos sucesos coinciden con las conclusiones de la EUCRA, publicadas en 2024. La evaluación reveló que las infraestructuras europeas de transporte, energía, comunicación y agua están cada vez más expuestas a fenómenos meteorológicos extremos, y que estos riesgos pueden desencadenar efectos en cascada a través de sistemas interconectados. El agua constituye un nexo entre muchos de estos sistemas: la EUCRA señala que una sequía prolongada puede degradar los recursos hídricos de los que dependen «la población, la agricultura, la industria, las centrales eléctricas, el transporte fluvial y los ecosistemas».

Lecciones aprendidas a base de experiencia
Este informe presenta seis lecciones extraídas de lo ocurrido este año, en un momento en que Europa refuerza su resiliencia frente al cambio climático:

  • Planificar teniendo en cuenta las condiciones climáticas futuras: el diseño, la evaluación y el mantenimiento de las infraestructuras deben anticiparse a un clima cambiante.
  • Evaluar los riesgos en el conjunto de los sistemas: los análisis deben considerar las redes, las interdependencias, las cadenas de suministro y los impactos transfronterizos, y no limitarse a activos individuales.
  • Someter las infraestructuras a pruebas de resistencia (stress tests) de forma periódica: estas pruebas permiten detectar vulnerabilidades y ayudan a priorizar las inversiones.
  • Preparar alternativas y medidas de contingencia: el uso de sistemas de respaldo, rutas alternativas y sistemas de alerta temprana puede limitar las perturbaciones.
  • Reforzar la coordinación: los propietarios de infraestructuras, los organismos reguladores, las autoridades públicas y los servicios de emergencia requieren una definición más clara de sus responsabilidades, así como una mejor información sobre las interdependencias entre los distintos sistemas.
  • Combinar la adaptación a corto y a largo plazo: las labores de mantenimiento y las adaptaciones específicas pueden abordar las vulnerabilidades inmediatas, complementadas con medidas de adaptación de mayor alcance cuando sea necesario.

Las conclusiones de este informe se publican al mismo tiempo que la Comisión Europea presenta el Marco de la UE para la Resiliencia Climática, el cual establece un enfoque más sistemático y proactivo para la gestión de los riesgos climáticos en toda la Unión Europea.


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