La creciente preocupación por los residuos derivados de pañales desechables impulsa cambios en la industria global. Cada minuto, más de 300 mil unidades terminan en vertederos o incineración.
En consecuencia, el desafío ambiental se vuelve cada vez más urgente. Además, el uso masivo incrementa la presión sobre los sistemas de gestión de residuos.
Un solo niño puede utilizar entre 4.000 y 6.000 pañales en sus primeros años. Por lo tanto, la acumulación de desechos representa un problema estructural. A esto se suma el uso intensivo de recursos como el petróleo en su fabricación.
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