A pesar del resultado de la última cumbre sobre cambio climático celebrada en Belém(Brasil), COP30, el pasado mes de noviembre, el mundo celebró ayer lo que hace una década fue considerado como un hecho histórico: el 12 de diciembre de 2015 se adoptó el ‘Acuerdo de París' con el objetivo de poner freno a las emisiones de dióxido de carbono y limitar la temperatura global para evitar las peores consecuencias de la crisis climática.
“Aunque haya habido un estancamiento en el progreso debido a la falta de liderazgo y colaboración, sobre todo por países desarrollados como Estados Unidos, el multilateralismo, la comunicación y el buscar áreas de colaboración siempre son mejores que la ausencia de estos”, asegura a DW Ramón Cruz, experto en políticas climáticas. Por ello, “el proceso de la Convención marco de la ONU continúa siendo un escenario relevante para los actores que quieren contribuir al tema”, agrega el también expresidente de Sierra Club.
Según Ingrid Hausinger, directora de la Oficina Regional para Centroamérica de la Fundación Heinrich Böll, “el Acuerdo de París empujó avances reales en la arquitectura pública de América Latina y el Caribe, fomentando la creación de leyes marco de cambio climático, planes nacionales y sectoriales, sistemas de medición y arreglos interinstitucionales que antes no existían o eran muy débiles”.
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