Frente a este desafío, un grupo de investigadores australianos encontró una alternativa innovadora: convertir el plástico en alimento para microorganismos, transformando desechos en materia biológica reutilizable.
El proyecto, desarrollado por el Bioplastics Innovation Hub (BIH), busca cerrar el ciclo de los residuos, devolviendo a la naturaleza lo que antes la contaminaba. La idea es simple, pero revolucionaria: hacer que los plásticos vuelvan a integrarse en los ecosistemas de forma segura.
Así, la ciencia propone una nueva ruta hacia la sostenibilidad, donde los materiales creados por la industria no terminen siendo basura, sino recursos para generar vida.
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