El Urumea alberga un sorprendente ecosistema que presenta unas características muy especiales, ya que está permanentemente sometida a la influencia del agua salada, procedente del mar, y a la del agua dulce, que desciende por el cauce fluvial. Estas condiciones varían a lo largo del día por el influjo de las mareas, haciendo que los organismos deban adaptarse a los constantes cambios de salinidad. Como consecuencia, la comunidad biológica de este tramo del Urumea está altamente especializada para sobrevivir en un ambiente en permanente cambio. Está integrada por organismos marinos y fluviales, que conviven con especies típicas de medios salobres.