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14/10/2026

La vulnerabilidad frente a las olas de calor varía mucho de una zona a otra en las ciudades

La metodología aplicada en Bilbao, Madrid y Cáceres ha demostrado que la situación socioeconómica y las características del tejido urbano influyen considerablemente en la vulnerabilidad. La herramienta crea mapas de vulnerabilidad que ayudan a decidir dónde aplicar preferentemente medidas de adaptación para combatir las olas de calor. Noticia original: www.ehu.eus.


Los fenómenos meteorológicos extremos son cada vez más frecuentes y severos como consecuencia del cambio climático. Un buen ejemplo son las olas de calor, que tienen efectos directos sobre la salud, el confort térmico y la habitabilidad de las ciudades. Por lo tanto, es muy importante realizar evaluaciones del riesgo climático para orientar las políticas de adaptación de las ciudades e intervenir de forma prioritaria en las zonas más vulnerables.

El grupo de investigación SAREN (Sustainable And Resilient built ENvironment) de la Euskal Herriko Unibertsitatea (EHU), liderado por la profesora Leire Garmendia , está evaluando la eficacia de las soluciones de adaptación que se pueden utilizar para minimizar el impacto de las olas de calor en los edificios y los espacios al aire libre de las ciudades. La investigación se está llevando a cabo en el marco del proyecto OLADAPT, subvencionado por el Ministerio de Ciencia, Innovación y Universidades de España, en colaboración con la Universidad Politécnica de Madrid, la Universidad de Extremadura y la Cátedra UNESCO sobre Desarrollo Sostenible y Educación Ambiental de la EHU, siguiendo las directrices del Grupo Intergubernamental de Expertos sobre el Cambio Climático (IPCC).

“Estamos estudiando cómo llevar a cabo una evaluación de múltiples dimensiones y escalas en torno al riesgo de las olas de calor en el ámbito urbano. El riesgo que suponen las olas de calor no solo se mide con la temperatura, sino que tiene múltiples dimensiones”, explica la investigadora del grupo, Irantzu Álvarez . Para implementar políticas más adecuadas, hay que tener en cuenta, por un lado, la forma en que está construida la ciudad (tanto los edificios como los espacios públicos); por otro, los lugares de la ciudad que más se ven afectados por las altas temperaturas; y por último, el número de personas que sufren esta situación y el grado de vulnerabilidad o desprotección de las personas que viven allí. “En este trabajo hemos medido la vulnerabilidad de cada uno de los edificios y espacios abiertos de la ciudad, en Bilbao, Madrid y Cáceres (las tres de diferentes zonas climáticas)”, añade la investigadora Laura Quesada .

La metodología desarrollada por el grupo de investigación SAREN de la EHU permite obtener mapas de vulnerabilidad urbana que muestran claramente dónde se debería incidir de forma prioritaria para poder hacer frente a las olas de calor: “Las medidas de adaptación se pueden aplicar de manera mucho más eficaz con este tipo de estudios”, dicen. Además, la aplicación de la metodología en estas tres ciudades ha demostrado que “la metodología es totalmente replicable; se puede utilizar en cualquier lugar. Esto proporciona solidez a la metodología. Es una herramienta realmente útil para municipios y ciudades”.

Los edificios de menor nivel socioeconómico son más vulnerables
En las tres ciudades se ha puesto de manifiesto “la importancia de las variables socioeconómicas a la hora de medir la vulnerabilidad. Son mucho más vulnerables las personas de renta baja, las personas mayores, etc.”, afirman desde el grupo de investigación. La vulnerabilidad no es igual en toda la ciudad. Por lo tanto, no basta con decir que una ciudad es más vulnerable que otra, porque hay diferentes hotspots o puntos calientes dentro de la ciudad. También puede haber situaciones diferentes en un mismo barrio, por lo que este tipo de investigaciones concretas son necesarias”.


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