El plástico es un material barato y resistente y su utilización ha sido cada vez más frecuente desde los años setenta hasta la primera década del siglo XXI. Sin embargo, su gran impacto negativo en la naturaleza y la salud humana obliga a replantear su uso y la gestión de sus residuos.
Con el objetivo de frenar de manera drástica su utilización, la Unión Europea se ha marcado como objetivo que todos los plásticos sean reciclables antes del año 2030 y ha elaborado una estrategia de acción para lograrlo.
La estrategia parece que, aunque lentamente y de manera muy desigual, empieza a dar sus frutos. Desde 2018 hasta hoy, en la Unión Europea, el consumo de bolsas ligeras de plástico (LPCB de entre 15 y menos de 50 micras de espesor) ha disminuido constantemente. En la actualidad, todos los países de la UE cuentan con medidas de reducción del consumo exigidas por la directiva sobre bolsas de plástico, cuyo objetivo es reducir el consumo de LPCB para que no supere las 40 bolsas por persona y año.
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