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16/9/2026 Noticias ambientales

El calor extremo aumenta las emisiones de CO₂ al acelerar la \"respiración\" de los ecosistemas

En condiciones normales, los ecosistemas terrestres actúan como "pulmones" que compensan nuestras emisiones: las plantas captan CO₂ mediante la fotosíntesis y la almacenan en troncos, raíces y suelos. Sin embargo, un nuevo artículo publicado en la revista Nature Communications alerta de que este equilibrio se ha roto a nivel global.


El equipo de investigación ha observado que, durante 2024, el primer año en el que la temperatura media global superó los 1,55 ºC respecto a la era preindustrial, el calor extremo combinado con una elevada humedad alteró drásticamente este balance. En concreto, los resultados indican que en 2024 registró el pico más alto de CO₂ en la atmósfera desde que empezaron las medidas en 1958 . Lo preocupante es que la mayor parte de este aumento neto no se debió únicamente a la actividad humana, sino a que los ecosistemas perdieron su capacidad de actuar como sumideros. La causa principal fue un aumento sin precedentes de la respiración ecosistémica: el calor y la humedad vinculadas a un episodio prolongado de El Niño aceleraron la respiración de las plantas, activaron los microorganismos del suelo y aceleraron la descomposición de la materia orgánica, liberando masivamente a CO₂.

Para llevar a cabo la investigación, el equipo utilizó datos de satélite de última generación (como el sistema OCO-2) y estimaciones globales de la fotosíntesis y de las emisiones por incendios, comparando los datos de 2024 con los de 2022, un año considerado como referencia de "normalidad" climática.

Matorrales y prados, los más afectados
Aunque el fenómeno fue global, el efecto fue especialmente intenso en prados y matorrales, que contribuyeron al 49% de la anomalía de emisiones, seguidos por bosques (33%) y tierras agrícolas (18%). "En matorrales y prados, el calor y la humedad inciden de forma más directa sobre el suelo y la vegetación baja. Así, los microorganismos se activan más y la respiración de las plantas se acelera", explican responsables del estudio. El estudio matiza que, si bien la respiración fue el factor dominante, los grandes incendios en regiones como Canadá y Siberia, y las sequías en zonas tropicales, también redujeron la capacidad de sumidero biológico de CO₂.

La pérdida de capacidad de absorción de carbono fue generalizada , afectando especialmente al este de Estados Unidos, Europa, Siberia occidental, el sudeste asiático y grandes áreas de Sudamérica y África. Además, expertos alertan de que la región mediterránea es especialmente vulnerable: "Nuestros bosques de interior y los matorrales corren el riesgo de pasar de sumideros a emisores limpios debido a las oleadas de calor consecutivas que sufren cada vez con mayor frecuencia."


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