HidroLogikak

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San Sebastián es una ciudad que a partir de 1860 y tras el derribo de sus murallas se fue construyendo sobre los arenales y marismas del estuario del río Urumea. Los sucesivos ensanches, el centro, el barrio de Amara y parte de Gros fueron posibles por la desecación y canalización de su desembocadura, donde el mar y el río se unían ocupando una extensa superfície.

Poco a poco, la canalización del cauce fluvial se ha ido extendiendo aguas arriba, primero hacia Amara Berri, después hasta Riberas de Loiola, y muy recientemente hasta Martutene o Txomin, en obras actualmente. El Urumea, convertido en un canal urbanizado sigue reclamando, no obstante, su lugar en la ciudad y una consideración especial en las políticas urbanas y medioambientales. Como el proyecto HidroLogikak ha ido descubriendo y fomentando año tras año, el río es una entidad natural y cultural, con su propia historia, su paisaje, su personalidad estética y su riqueza biológica, mitológica e incluso mágica...

En este sentido, el pasado mes de marzo, el río Whanganui, en Nueva Zelanda, fue reconocido por una ley pionera en el mundo. Los pueblos maoríes, con una profunda conexión espiritual con la naturaleza y con el río, consiguieron lo que llevaban décadas reclamando, el reconocimiento del Whanganui como una entidad viva con el estatus de persona jurídica. A partir de ahora, contaminar o dañar el río será legalmente como lastimar a una persona, a un ser vivo con derechos, deberes y responsabilidades. Este mismo reconocimiento legal recibió pocos días después el río Ganges, en la India, uno de los más contaminados del mundo, pero sagrado para más de 1.000 millones de hindúes. Nuevos agentes velarán ahora por las tareas de limpieza, conservación y protección tanto del Ganges como de su principal afluente, el Yamuna.

En Europa, donde la sacralidad del agua y la naturaleza no son reconocidas, el Contrato de río ha sido en ocasiones la herramienta jurídica utilizada para defender los ecosistemas fluviales de la depredación urbana e industrial. Es un mecanismo de gestión participativa que surgió en Francia en torno a 1990, con el objetivo de conservar, restaurar o mejorar un determinado río, implicando a todos los agentes que habitan y utilizan su cuenca, incluidas las entidades públicas y privadas vinculadas al uso y gestión de sus aguas.

En todo caso, para conseguir cualquiera de estos reconocimientos es necesario tomar conciencia de la naturaleza de nuestros ríos, de la vida que generan, de los servicios que prestan y de todo lo que aportan como ecosistemas vivos. Es por ello que este año, bajo el lema ¡Vive el Urumea, Urumea vivo! presentamos un programa de actividades que busca reconectar a la ciudadanía con el río; desde perspectivas artísticas, naturalísticas, lúdicas y deportivas, impulsando procesos de acercamiento y convivencialidad. Como expresa el dicho maorí «yo soy el río y el río soy yo»; el bienestar de los ríos está directamente vinculado con el bienestar de los pueblos.

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