Cuando aprieta el calor, un parque frondoso a tres manzanas no sirve de mucho para refrescar un bloque de pisos rodeado de asfalto. Detrás de esa intuición hay ahora un dato contundente: un análisis de 5,5 millones de edificios en 25 grandes ciudades europeas ha revelado que más del 80 % de los hogares y lugares de trabajo no tienen cerca la cobertura de árboles que la ciencia considera necesaria para combatir el calor extremo.
El trabajo, firmado por el investigador Thami Croeser, del Centro de Investigación Urbana de la Universidad RMIT (Australia), ha cartografiado la sombra arbórea en un radio de 60 metros alrededor de cada edificio en Francia, España, Italia, Alemania, Portugal, Grecia y el Reino Unido. El resultado es contundente: el 84 % de las construcciones queda por debajo del umbral del 30 % de cobertura vegetal cercana que la literatura científica señala como clave para frenar el efecto isla de calor.
Sombra escasa donde más se necesita
Las diferencias entre ciudades son enormes y el déficit alcanza cotas extremas. Sevilla, castigada cada verano por el calor, tiene el 98 % de sus edificios por debajo del umbral; París, el 96 %, con una cobertura arbórea cercana de apenas el 12 %. Londres llega al 93 % sobre 1,5 millones de edificios y Roma, al 85 %. En el otro extremo, Colonia y Hamburgo lideran con cerca del 45 %, seguidas de Niza (41 %).
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