La Organización de Consumidores Europeos ha hecho un seguimiento a estas multinacionales durante un año y ha concluido que con marketing hacen un "lavado de cara verde" en detrimento de la transición energética. Lo ha denunciado ante la Comisión Europea junto a asociaciones de consumidores de varios países. Noticia original: www.argia.eus.
La Organización de Consumidores Europeos (BEUC, por sus siglas en francés) ha hecho un seguimiento durante un año de las multinacionales que dominan el sector de la energía y ha publicado un informe sobre las mismas, en el que analiza su "greenwashing" o "lavado de cara verde" ante consumidores y ciudadanía. Y con ese documento, ha presentado una denuncia ante la Comisión Europea contra ENGIE, Eni Plenitude, Shell y TotalEnergies por "engañar a los ciudadanos haciendo afirmaciones ecológicas".
Según ha explicado, estas multinacionales promocionan sus productos dándoles un aspecto "verde" o asegurando que están trabajando con energías renovables, pero en realidad las energías fósiles son la base principal de su actividad. Lo mismo ocurre con el carbono, que dicen tener el objetivo de tener emisiones netas "cero" y que para ello cuentan con programas a través del mundo, como el ENGIE, que argumenta que realiza plantaciones forestales, "aunque en realidad siguen invirtiendo rápidamente en combustibles fósiles".
En otros casos, el engaño es total: TotalEnergies, por ejemplo, ha confirmado que el gas fósil es "verde" o emite menos CO2 que otros fósiles, aunque puede tener tanto impacto climático adverso como el petróleo o el carbón, aclaran en el informe.
Según BEUC, este lavado de cara verde genera incertidumbre y desespera a los consumidores y, en definitiva, "ralentiza la transición energética".
La legalidad de esta práctica también ha sido analizada y cuestionada en el informe: las directivas europeas prohíben hacer "afirmaciones falsas o engañosas" y, en este caso concreto, "afirmaciones ecológicas generales". A través de estas afirmaciones, las multinacionales sacan beneficios porque los consumidores están dispuestos a pagar más por un producto respetuoso con el medio ambiente, aunque al fin y al cabo no es así. Por esta vía, atribuyen a las empresas energéticas el vaciado de los bolsillos de millones de consumidores.
Sigue leyendo la noticia original aquí.