Un equipo internacional liderado por la investigadora Alicia Valdés, del Instituto Mixto de Investigación en Biodiversidad –Universidad de Oviedo-CSIC-Principado–, ha demostrado que las plantas pueden adaptarse a cambios ambientales de forma mucho más rápida y a escalas mucho más reducidas de lo previsto, según un estudio realizado durante dos años en la zona geotermal de Hengill, en Islandia, con el objetivo de analizar cómo responden al calentamiento del suelo asociado al cambio climático.
Adaptación más rápida
La investigación, publicada en la revista científica New Phytologist (1), concluye que una planta herbácea común es capaz de evolucionar y especializarse en función de la temperatura del suelo en distancias de apenas entre 10 y 20 metros. El hallazgo apunta a que las respuestas evolutivas de las plantas pueden producirse a una escala espacial mucho más fina de lo que se pensaba hasta ahora.
El trabajo se ha desarrollado en la zona geotermal de Hengill, en Islandia, un enclave donde el calor interno de la Tierra genera diferencias de temperatura del suelo de hasta 20 grados en espacios muy reducidos. Esta característica convierte el entorno en un laboratorio natural para estudiar los efectos del calentamiento sobre las especies vegetales y observar cómo pueden responder ante condiciones ambientales contrastadas.
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