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3/8/2026 Noticias ambientales

Hace 20 años tiraron más de 12.000 toneladas de cáscaras de naranja a un terreno estéril. Ahora los expertos quieren replicarlo en otras partes del mundo porque los resultados son inauditos

El resultado parece sacado de un cuento, pero conviene contar la historia completa. No fue una invitación a abandonar fruta en el monte, sino un proyecto supervisado de biodegradación entre conservacionistas y una empresa de zumos. Funcionó en aquel terreno concreto, aunque el estudio pide cautela antes de copiarlo.

La idea nació de los ecólogos Daniel Janzen y Winnie Hallwachs, vinculados durante décadas a la conservación de Guanacaste. Del Oro tenía que gestionar los residuos de su fábrica de zumo, mientras el parque buscaba recuperar antiguos terrenos ganaderos. Ahí apareció una solución para las dos partes.

El acuerdo permitía biodegradar residuos procesados de naranja en pastizales degradados. A cambio, Del Oro entregaría 1.600 hectáreas de bosque primario situadas junto al área protegida, además de otros compromisos previstos en el contrato. No era poca cosa.


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