El Parlamento de Francia aprobó una ley destinada a frenar el auge de la moda rápida, con plataformas asiáticas como Shein y Temu en el centro del debate por su impacto ambiental y la competencia desleal que generan. La norma busca reducir residuos textiles, proteger la industria europea y promover prácticas más sostenibles.
El sector textil representa cerca del 10% de las emisiones mundiales de gases de efecto invernadero, y se acusa a estas plataformas de inundar el mercado con productos de baja calidad a precios ínfimos, generando montañas de basura.
Contenido de la ley
Penalización financiera: cada prenda tendrá un recargo progresivo que podría alcanzar hasta 20 euros por producto en 2030, con un límite del 50% del precio sin impuestos.
Destino de las sanciones: parte de los fondos se invertirá en infraestructuras de recogida y reciclaje.
Mensajes obligatorios: las empresas deberán incluir en sus sitios web mensajes que fomenten la reutilización y reparación.
Prohibición de publicidad: se restringirá la promoción de estas marcas, incluso a través de influencers, aunque la aplicación depende de la Comisión Europea.
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