Este coqueto parque, que debe su nombre al gran lingüista Koldo Mitxelena, está configurado como una serie de amplias terrazas-mirador, unidas entre sí por caminos bien pavimentados. Corona la colina de Berio, por lo que posee unas impresionantes vistas tanto de los montes que jalonan la bahía de La Concha, como sobre la trama urbana del barrio del Antiguo, que se extiende a sus pies.
Entre praderas de hierba se sitúan las plantaciones de chopos, sauces, magnolios y ciruelos japoneses, aunque el elemento natural más destacable es la alineación de robustas encinas cantábricas, emparentadas con la cercana encina de Berio, que se sitúa solo a unas pocas calles del parque. Este ejemplar, de casi 25 metros de altura y un tronco de más de 5 metros de perímetro, fue declarado en 1997 árbol singular de la Comunidad Autónoma del País Vasco, y aunque está situado en una zona totalmente urbanizada, a su alrededor se ha construido una gran rotonda con la única función de protegerlo.