El acceso al parque se realiza exclusivamente a través del paseo peatonal y ciclista que une Herrera con Intxaurrondo. Encajado entre una pared de piedra rojiza cubierta de hiedra y la trinchera del ferrocarril, este espacio de esparcimiento está configurado como una gran pradera en la que pueden encontrarse ejemplares aislados de árboles de gran porte, como fresnos o plátanos de sombra, junto con nuevas plantaciones de especies autóctonas y variedades ornamentales tan llamativas como el sauce llorón o el arce japonés. En su parte este, la vecindad cultiva verduras y hortalizas en pequeños parterres decorativos.
En todo el espacio destaca la equilibrada convivencia entre las zonas verdes con las áreas para la práctica de actividad física para mayores, el rocódromo, la bolera tradicional, la zona de pic nic y el circuito para bicicletas. El parque dispone de una innovadora zona de juego infantil cubierta por una pérgola suspendida, que permite su utilización incluso en días de mal tiempo.