Situado sobre la colina de Lugaritz, este parque histórico de forma casi pentagonal se ubica detrás del edificio del Seminario, por lo que constituye una magnifica atalaya sobre la bahía de La Concha.
Se trata de un paraje donde rebosa la calma y que invita a evadirse del trajín diario sin apenas abandonar la ciudad. Alberga un arbolado de gran porte, con fresnos, castaños de indias, arces, cedros, abetos, secuoyas y palmeras del Himalaya, bajo los que se puede pasear gracias a los bien cuidados caminos. Destaca entre ellos un espectacular magnolio, protegido por el Plan General municipal. La finca, y el palacio que en el pasado albergaba, perteneció a la Duquesa de Monteleón de Castilblanco, por lo que el parque también es conocido por este nombre. Su denominación actual, sin embargo, hace referencia al padre de Pío y Ricardo Baroja, quien además de ingeniero de minas, fue escritor, poeta y el creador de la popular letra de la Marcha de San Sebastián.