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3/6/2021 Entrevistas

Miriam Campos Leirós: «El cambio climático no es un tema aislado que trabajes durante la hora que dura la clase, sino que se tiene que trabajar desde la transversalidad»

Continuamos con la serie de entrevistas a personas expertas en la comunicación de la crisis climática cambiando ligeramente de ámbito. Nos adentramos en el terreno de la educación ambiental, de la mano de Miriam Campos Leirós (Mos, Pontevedra, 1977), maestra de primaria y coordinadora estatal de Teachers For Future Spain, el movimiento del profesorado por el futuro que ella inició en España. 

¿Cómo enfrenta tu alumnado la temática del cambio climático?
Yo aquí veo una dicotomía. Por una parte, hay un grupo de alumnos y alumnas que por lo que sea son más sensibles y son más conscientes de la realidad. Y suele coincidir que este alumnado también suele ser más sensible a cuestiones de género, LGTBI, etc. Es como que tienen una sensibilidad en general con la problemática social, porque al final el cambio climático se encuadra en una problemática social. Y luego está la otra parte del alumnado, que vive en otra realidad; es decir, una realidad que se vende así y de la que realmente creo que son víctimas. Se ven dentro de esta realidad de publicidad, de incitación al consumo masivo, y por lo tanto, el tema del cambio climático lo siguen focalizando como este oso polar encima de un trozo de hielo y lo ven como algo lejano.

Creo que la labor que tenemos que hacer los y las docentes es traerlos a la realidad, hacerles conscientes de esto sin caer en el catastrofismo.

¿Cómo te gusta abordarlo para lograr captar un mayor interés? ¿Qué dirías que es lo que más te ha ayudado a lograr tus objetivos?
A mí me gusta abordarlo desde su realidad cercana; es decir, qué hacen ellos en su día a día, o cómo lo mejorarían. Siempre me gusta atajar el tema desde la proximidad, y sobre todo, recuperando el valor de lo público. Mi colegio tiene muy cerca un río, entonces les hago reflexionar sobre cómo está el río, cómo se ha perdido un montón de biodiversidad en él, cómo les gustaría que fuera, cómo podrían ellos mejorar su realidad y su entorno inmediato. Porque creo que si a los niños, a quienes les cuesta mucho abstraerse y necesitan esa concreción, les hablas de que pueden mejorar su entorno inmediato, es cuando realmente lo llevan a sí mismos y conectan con la emoción y con la importancia de creer que pueden hacer algo por mejorar esto. A mí me gusta mucho hablarles de las noticias para que sean conscientes de la realidad.

Cuando empezaba a hablarse de las islas de plástico del Pacífico, yo llevé esa noticia a clase y a partir de ahí salió todo un proyecto anual de aula llamado “Plastic-off”. Ahora, una de las noticias con que lo estoy relacionando mucho es con la llegada de pateras, y entonces hablamos de la realidad de los refugiados climáticos. Es decir, digamos que hay un enfoque que para ellos es ajeno, que es esta repercusión social que vemos y que concretamos en pateras pero que no ven relacionado con el cambio climático, y ahí hay un ejercicio de concreción.

¿Crees que las nuevas generaciones son más conscientes sobre el grave problema al que nos enfrentamos?
Sí, creo que tienen mucha más sensibilidad que la que teníamos las personas adultas en nuestra juventud, o tienen más información que la que nos llegaba. Pero también es cierto que a nivel general hace falta mucha más información y formación, porque a veces culpamos a la población de no tomar partido o no reivindicar, y no podemos pedirle a la gente que tome partido de un problema del que no es consciente, o que no sabe que existe. Yo entiendo que no todo el mundo tiene esta sensibilidad, porque a lo mejor no es capaz de concretarlo en consecuencias. Creo que harían falta unas buenas campañas de las diferentes instituciones para formar a la población en este aspecto. Y en contrapartida, creo que las generaciones más jóvenes sí tienen esta sensibilidad.

Yo trabajo en el mundo infantil y juvenil, y en esta franja de edad todavía guardan esa especie de inocencia o aura de positividad. Cuando les das soluciones concretas que pueden hacer, las llevan a cabo. Y uno de los ejemplos es el programa Recreo Residuo Cero, que consiste en algo tan sencillo como no generar residuos en las meriendas trayéndolas en un tupper, sin bollería industrial o bebidas envasadas, y termos o cantimploras en vez de botellas de plástico. Entonces hacemos el recuento diario, siempre en positivo, nunca penalizando a quien haya traído plástico o aluminio. Y ellos se sienten bien, porque sienten que están haciendo algo y que están dejando su huella positiva. A ellos realmente los ves con ganas de hacer algo, pero necesitan esas pequeñas concreciones.

¿Sientes que también son comunicadores para, en este caso, sus madres, padres y/o abuelos/as?
Completamente. Creo que es una educación de ida y vuelta. El profesorado la damos en el aula y de ahí va a las casas. Y lo tengo comprobadísimo, porque luego en las tutorías son las familias las que te dicen: “No, es que ahora tenemos que hacer cola en la charcutería para no comprar plástico". O "ahora intentamos no coger el coche para ir al pueblo y damos un paseo”. Y no lo dicen desde la queja, sino desde el aprendizaje y el haber crecido ellos también en este aspecto. Ves que realmente tiene una repercusión positiva. Luego, como los niños y niñas también pasan muchísimo tiempo con los abuelos y las abuelas, ves que el entramado social, la cantidad de gente a la que llega es mucho más amplio de lo que creías, y hay un efecto contagio muy positivo.

¿Qué significa que Greta Thunberg sea un referente para esta generación? ¿Por qué empatizaron tanto (o siguen empatizando) con ella?
Yo creo que Greta supuso un antes y un después. Primero, porque la mayor parte de los referentes que solía tener la pubertad y adolescencia eran los influencers, los instagramers, etc. Y no había un referente desde la parte de los valores más allá de la estética o de lo material. Entonces de pronto aparece Greta, que está luchando por todos a cambio de nada, y ahí se produce para mí un punto de inflexión en el que toda esta gente, mucha juventud que sí tenía esa sensibilidad hacia problemas sociales, encuentra un referente.

Hay una cosa que yo llamo la tiranía del patio, la tiranía del fútbol en el patio, en la que la mayor parte de los patios escolares están dispuestos para el fútbol. Entonces, los niños y niñas que no son afines a ese deporte están ocupando las esquinas del patio y se sienten mal, porque dicen “yo no soy popular o no participo de este deporte, y por lo tanto estoy en las zonas residuales”.

Y es como si Greta entrase y dijese: “¡Eh! Cuento con todos vosotros para un objetivo común”. Todo el mundo encontró un referente.

¿Está desactualizada la educación ambiental en el currículum escolar? ¿De qué manera tiende a abordarse en general la crisis climática y de qué forma debería abordarse?
El currículum lo veo completamente obsoleto. No porque haya que actualizar tanto los contenidos, hay muchas cosas que se tienen que seguir estudiando, pero sí que habría que introducir otro enfoque. Si hablamos de la alimentación, yo no contemplo tratar este tema sin hablar de alimentos de proximidad, de comida local, de la huella de CO2, de las importaciones… Yo no soy capaz de contemplarlo de manera disociada.

Para mí la alimentación lleva implícito un comportamiento ciudadano y hay que explicar las consecuencias de este comportamiento y de cómo nos alimentamos. Del mismo modo, no contemplo el proceso del ciclo del agua sin hablar de huella hídrica, del reparto desigual de agua dulce en el planeta, de por qué se hacen embalses para generar energía, cuánta huella hídrica tiene nuestro consumo desde la alimentación hasta la ropa que nos ponemos, la importancia del agua en sí.

Creo que no se trata de meter más contenidos. Sí que hay una serie de conceptos sobre cambio climático que todas las personas deberían conocer, pero no creo que haya que cargar con más contenido, sino ampliar el enfoque de los contenidos que ya hay, dándole siempre esta transversalidad desde la perspectiva ambiental.

Si no me equivoco, es esto lo que proponéis desde Teachers For Future, ¿verdad?
Efectivamente. Creemos que el cambio climático no tiene que ser una asignatura, esto no es un tema aislado que tú trabajes durante la hora que dura la clase, sino que se tiene que trabajar desde la transversalidad. Desde el momento en que comes un filete, saber lo que eso supone, y hablando por supuesto de la necesidad de proteínas y otras fuentes. Y luego, otra parte que reivindicamos es que no podemos estar hablando de cambio climático en las aulas y que el colegio se esté calentando con gasoil, por ejemplo. Son espacios públicos y dirigidos por unas instituciones, entonces tiene que ir acompañado de un funcionamiento acorde a lo que las instituciones y las nuevas legislaciones dicen que tiene que ser el cambio. Hay que empezar por ahí.


Estas  entrevistas se han desarrollado en el marco del programa de becas destinadas a proyectos de información y comunicación sobre el cambio climático del Departamento de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas de la Diputación Foral de Gipuzkoa.