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14/5/2021 Entrevistas

Isabel Moreno, meteoróloga y divulgadora: «Es importante mostrar las pequeñas cosas que podemos hacer en el día a día y no cargarnos con una exigencia brutal»

Hoy estrenamos la serie de entrevistas semanales realizadas por Jon Cadierno, geógrafo y escritor, a personas expertas en comunicación de la crisis climática, hablando con Isabel Moreno, física, meteoróloga y divulgadora, a la que actualmente podemos ver en Aquí La Tierra, de RTVE. Os acercamos su opinión sobre cuáles son las mejores aproximaciones para abordar un tema tan complejo como la comunicación del cambio climático, así como sobre la relevancia de los aspectos emocionales de este proceso.

Esta  entrevista se ha desarrollado en el marco del programa de becas destinadas a proyectos de información y comunicación sobre el cambio climático del Departamento de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas de la Diputación Foral de Gipuzkoa.

Cómo física y meteoróloga, pero también como divulgadora científica que consigue llegar a una gran audiencia a través de un medio masivo como es RTVE, ¿supone un reto adaptar el lenguaje más científico-técnico del cambio climático a un público muy variado? ¿Cómo se aterriza un fenómeno tan abstracto para que pueda ser comprendido?
Pues es una pregunta muy difícil, porque es un reto muy difícil. En este sentido, el proyecto que estáis desarrollando tiene muy buena pinta, porque impacta mucho más que te lo diga una persona con la que tú te sientes relacionada, y en la que tú te puedes ver reflejada, a que te lo cuente una persona que ves alejada.

Entonces, una de las cosas que tenemos que conseguir es ser amigos de las personas que nos están viendo desde casa, no ser una persona externa y que está en un sitio diferente al que estás tú, sino que somos un igual. Y luego, adaptar el lenguaje, contar las cosas en la forma en la que nos entendemos unos con otros. El cambio climático se ha abordado toda la vida desde un punto de vista tremendamente científico, y mostrando solamente datos, datos y datos.

Y aunque se muestren algunas consecuencias, parece que eso está completamente alejado, se estaba contando de una forma que no conectaba con las personas, y ahora mismo, este fenómeno tan abstracto está conectando más con la gente porque se está contando de una forma distinta. Ya no es “ese” problema ambiental, entendiéndose el problema ambiental como algo completamente ajeno a ti y a mí.

Desde tu propia experiencia, ¿cuándo sientes que has conseguido llegar o conectar más con la audiencia al hablar sobre la crisis climática? ¿Qué recurso te ayudó en esa conexión?
Donde más divulgo es en mis redes sociales, en Twitter sobre todo. Yo he observado que siempre que hablo del permafrost, que siempre que hablo del Ártico, que siempre que hablo del metano, ese hilo o ese artículo tiene una repercusión tremenda, y tiene muchos likes, muchos retweets, muchas entradas en mi blog. Pero que tenga repercusión no quiere decir que la gente vaya a adoptar las medidas necesarias para mitigar esos problemas, simplemente me están diciendo que esa información interesa. Pero, ¿realmente estamos entendiendo lo que estamos queriendo decir? Yo creo que no.

Te voy a contar una cosa que me pasa, para que veas el poder de la influencia con pequeñas cosas. Yo soy una persona que me gusta hacer deporte, y me gusta salir a correr a la calle. Entonces, cada vez que salía a la calle a correr, empecé a poner que había corrido 4 km, 5 km, si me siento más cansada solo corro 2 km, etc. Siempre que salía lo ponía. Y empecé a ver que había gente que me escribía diciéndome: “Oye, que sepas que yo no corría, y gracias a verte a ti correr estoy saliendo a correr”. ¡Fíjate en el poder de la influencia! Porque si yo empezase a poner mis marcas, a lo mejor habría gente que no lo haría porque se sentiría frustrada, ¿no? Si Usain Bolt te pone todos los días la marca que hace, pues a ti eso no te motiva a salir a correr porque tú nunca vas a llegar a ser como Usain Bolt. Pero si alguien corre 2 km, 3 km, y te dice “pues hoy estaba cansado, he hecho un poco menos, un poco más despacio”, y no te dice cuánto, tú eres igual que esa persona, tú lo puedes hacer también. Entonces, es muy importante mostrar las pequeñas cosas que podemos hacer en el día a día y no cargarnos con una exigencia brutal.

Si yo pongo de ejemplo a una persona que no come absolutamente nada de carne, que no utiliza nada de plástico, que todos los alimentos que compra vienen de temporada, eso puede ser frustrante desde un punto de vista del consumidor o desde la audiencia, porque creen que no pueden. ¿Cómo le digo yo a mi vecina que vive con 400 euros al mes que no compre unos plátanos que vienen de Sudamérica porque contaminan mucho? Es muy importante conocer a quién nos queremos dirigir, adaptar los mensajes para esas personas a las que queremos dirigirnos, y además con cosas que se puedan hacer.

¿Sigue habiendo un enfoque demasiado negativo, catastrofista y sensacionalista cuando se habla de este fenómeno?
En cierto modo, sí. Pero tiene una razón de ser, y es que hasta hace muy poco, cuando los medios de comunicación hablaban de cambio climático era porque había algo relacionado con el tema, véase cumbres del clima, los negacionistas, o porque había eventos meteorológicos extremos que se podían empezar a relacionar con el cambio climático. Y claro, estos eventos meteorológicos extremos suelen ser catástrofes.

Por tanto, ese enfoque catastrofista se ha dado teniendo en cuenta que se hablaba alrededor de catástrofes. Y si lo pensamos bien, el impacto que va a tener el cambio climático es una catástrofe. Entonces diría que sí, que se ha tratado desde un punto de vista catastrofista, pero entiendo por qué. También hemos visto la importancia de divulgar en muchos sectores.

El hecho de que yo me ponga en un escenario, me vean tres millones de personas y hable del cambio climático a lo mejor no te hace cambiar de opinión, pero ya te está diciendo que el cambio climático es algo importante, que se habla en la televisión y está en tu mesa mientras estás comiendo. Por tanto, es necesario que esto impregne todos los niveles comunicativos, desde los más amplios como pueden ser los medios generalistas, los medios intermedios como la red social Twitter, o los periódicos locales, y por último el tú a tú, las redes sociales físicas de las personas que hablan entre sí, los vecinos, los amigos, los familiares, que son los que tienen más poder de influencia.

¿Sientes que la situación actual de emergencia sanitaria ha relegado la crisis climática a un segundo plano? ¿Es más importante que nunca seguir comunicando y concienciando?
Veníamos de un punto muy bueno. 2019 fue tremendo. Yo creo que el culmen de la acción climática de 2019 no fue la COP25 en Madrid, fueron las manifestaciones por el clima, cuando salieron cientos de miles de personas alrededor del mundo pidiendo que por favor se tomasen medidas para actuar contra el cambio climático. Yo esto no me lo imaginaba, y yo creo que las personas que llevan mucho tiempo trabajando en lo mismo no se imaginaban que las calles se inundasen alrededor del mundo por este motivo. Entonces mira, esto también nos hila con la pregunta anterior de que tampoco hace falta conocerlo todo para saber que la situación en la que estamos es preocupante y que hay que tomar medidas.

Pero llegó la pandemia y se demostró que el cambio climático nunca había estado en primer plano. Que nos importaba, pero en el fondo lo seguimos viendo como algo alejado de nosotros. Entonces, tenemos que seguir insistiendo para ver que este problema no puede estar en último lugar, porque nuestras primeras opciones, que son la salud, que son nuestros trabajos, todas dependen de esto. Y si el medio ambiente y el mundo en el que vivimos no es saludable, el resto de nuestras prioridades no pueden continuar.

En una de las sesiones de diálogos intergeneracionales que organizamos se comentó que hay quien no siente su existencia amenazada por el cambio climático, porque somos una sociedad privilegiada que no va a ver excesivamente alterada su calidad de vida. ¿Qué opinas al respecto?
Lo secundo completamente. Nos guste o no, vivimos en un lugar privilegiado del mundo, y a nosotros el cambio climático no nos va a desabastecer. A nosotros no nos va a hacer que nos muramos de sed ni de hambre, seguramente no muramos ni inundados, porque estamos preparados para hacer frente a este problema. Y además, con el cambio climático ocurre una cosa. El cambio climático va poco a poco, pero hay estudios psicológicos que nos indican que no somos buenos haciendo pronósticos a diez años en el futuro. Si a ti te dicen que vas a ahorrar ahora, prefieres ahorrar ahora antes que ahorrar a largo plazo, prefieres ver los beneficios inmediatos.

Entonces, al igual que te gustan ver los beneficios inmediatos y nos cuesta mucho más verlos a largo plazo, con el cambio climático ocurre lo mismo: el riesgo no es a corto plazo, el riesgo es a más largo plazo, pero a menos largo plazo del que imaginamos. Porque eso sí que lo estamos viendo, lo que pasa es que como vamos relativamente poco a poco, se nota menos.

¿Crees que quizás no estamos escuchando demasiado a la gente y que muchas veces se recurre a culpar a la ciudadanía, cuando esto es algo que también crea frustración?
Sí, es muy complicado. Es importante que no te sientes culpable cuando hablas de las contradicciones que tenemos como seres humanos, porque todos los seres humanos las tenemos. Y efectivamente, yo no puedo culpar a mi vecina que vive con 400 euros al mes de comprar unos plátanos que vienen de Sudamérica cuando si compra unos plátanos que vienen de una zona más cercana a Madrid les cuestan 3 euros más el kilo. No puedo culpar a esta persona de lo que está pasando. Cada cuál tenemos nuestra responsabilidad, pero evidentemente, hay personas y hay entidades que tienen más responsabilidad que otras. Y al igual que tienen más responsabilidad, también tienen más poder de actuación.

Tampoco puedo culpar a las personas de no utilizar la bici si cuando cogen la bici se enfrentan a 15.000 peligros porque no tienen un carril por donde circular de forma segura. Entonces, todo termina estando relacionado y tenemos que comunicar sin culpar. Hablemos de responsabilidades, hablemos de los hábitos que podemos cambiar para hacer de este lugar un lugar muchísimo mejor, de nuestra salud una salud muchísimo mejor.

En general, ¿cuál crees que es la fortaleza del intercambio intergeneracional de conocimientos, emociones y percepciones sobre la crisis climática?
Ya lo has dicho tú, las emociones. El ser humano no se mueve por datos, el ser humano se mueve por emociones. Y cuando hablas con una persona mayor vemos experiencia, vemos a una figura de autoridad. Entonces, los diálogos intergeneracionales son deseables porque se comparten diferentes visiones y se aprende. Al final termina siendo la clave el hablar con las personas, humanizar los problemas, y la comunicación con tintes emocionales.

Para terminar, me gustaría recalcar que creo que la mayor verdad que se ha dicho sobre el cambio climático la dijo Al Gore en su documental, en el título de su documental: “Una verdad incómoda”. Es muy incómodo hablar de cambio climático. No hablar de por qué se está produciendo el cambio climático, o los efectos que estamos teniendo, no. Hablar de lo que tenemos que hacer para enfrentar esta situación es muy incómodo. Y solamente se puede hacer utilizando todas las vías que tengamos disponibles, sobre todo las pequeñas, hablar con la familia, con los amigos, porque al final terminan siendo los entornos más influyentes. Y saber que va a ser incómodo cambiar nuestros hábitos, pero si queremos que esto no vaya a peor, hay que hacerlo.

 


Estas  entrevistas se han desarrollado en el marco del programa de becas destinadas a proyectos de información y comunicación sobre el cambio climático del Departamento de Medio Ambiente y Obras Hidráulicas de la Diputación Foral de Gipuzkoa.