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16/9/2020 Noticias ambientales

Un estudio señala que los bosques ibéricos se están volviendo más sensibles al cambio climático

Los investigadores de la Universidad de Alcalá, junto con investigadores del CSIC, han revelado que los bosques ibéricos estarían volviéndose más sensibles a los efectos del cambio climático. Este descubrimiento ha sido publicado en un artículo en la revista científica Global Change Biology.

Para llegar a esta conclusión, han analizado los datos de alrededor de 10.500 parcelas permanentes con más de 236.000 árboles recogidos a lo largo de tres censos del Inventario Forestal Nacional (IFN). Dichos censos recopilan información de aproximadamente 30 años y abarcan desde los bosques templados del norte de la península ibérica hasta los bosques semiáridos del sureste de la península. En este trabajo se han estudiado las tendencias temporales en la estructura y la demografía de los bosques ibéricos desde los años 80 y analizado cómo el efecto de los factores subyacentes a la demografía cambia con el tiempo.

De acuerdo con estas estadísticas, desde la década de los 80, los bosques ibéricos tienden a ser más densos, más homogéneos y estar formados por individuos de mayor tamaño. Además, existe una tendencia hacia una disminución de la regeneración y del crecimiento junto con un aumento de la mortalidad. Las tendencias temporales observadas en la estructura forestal y la demografía estuvieron impulsadas principalmente por los efectos interactivos del clima y la competencia. Sin embargo, dichos efectos no fueron estables a lo largo del tiempo, observando cambios en la magnitud e incluso en la dirección de los efectos.

"Lo que observamos es que los efectos del cambio climático se están amplificando en los bosques ibéricos, lo que explica las tendencias demográficas observadas. Además, dichos efectos no son estables ni lineales a lo largo del tiempo. La mayor sensibilidad de los bosques ibéricos se debe en gran medida al aumento de la competencia como consecuencia de los cambios que se han dado en las últimas décadas, como son el abandono agrícola y de la gestión forestal tradicional junto con el incremento de las políticas de reforestación", señala Julen Astigarraga, autor principal del estudio, que pertenece al Grupo de Investigación en Ecología y Restauración Forestal del Departamento de Ciencias de la Vida de la UAH.

A pesar de estas conclusiones, el estudio sugiere que esos efectos negativos del cambio climático en la demografía de nuestros bosques podrían mejorarse mediante cambios en la estructura forestal (por ejemplo, reduciendo la competencia), lo que tiene implicaciones importantes para la gestión forestal y la adaptación de los bosques ibéricos al cambio climático.


Noticia original publicada en ElDiario.es.