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16/1/2018 Entrevistas

Teresa Jareño: "En la exposición reflexiono sobre cómo sería una posible etnia antártica y su música"

La Antártida es uno de los pocos lugares de la tierra donde los humanos no se han asentado. Esa falta de población autóctona dota al lugar de unas características y particularidades que no escapan a los ojos de la artista Teresa Jareño. En la muestra Hueso del agua, que se puede visitar en el Centro de Recursos Medio Ambientales de Cristina Enea hasta el 4 de febrero, la joven artista reflexiona sobre cómo sería una supuesta cultura y su música, si alguna población hubiese conseguido asentarse en un entorno tan salvaje e inóspito y como la Antártida.

En tu muestra reflexionas sobre cómo sería la cultura y la música de las poblaciones antártidas, si hubiese tenido habitantes. ¿De dónde surge esa reflexión?
Se podría decir que ha sido la consecuencia de la confluencia de varios elementos importantes de mi vida. Mis padres son historiadores, y a mi hermano y a mí siempre nos han inculcado las ganas de conocer las diferentes culturas y sus representaciones artísticas, además del respeto hacia el medio ambiente.

Admiro la sabiduría que las civilizaciones "primitivas" tenían y tienen en torno a los lugares que habitan, esa memoria colectiva que han creado y guardado a lo largo de los milenios, y las expresiones culturales y artísticas que surgen de ella.

Haber participado en las excavaciones de los poblados de Munoandi y Basagain, me ha permitido aprender cómo se realizan las investigaciones arqueológicas y antropológicas, y me he apoyado en esa experiencia en una gran parte del proyecto. He acudido desde muy pequeña a la escuela municipal de música, y aparte de estudiar Bellas Artes, también cursé estudios de música en el conservatorio. En el momento que empecé a pensar en un proyecto artístico desarrollado en una estancia en la Antártida, todos esos elementos se unieron.

¿Y cómo llegaste a las conclusiones que presentas en el proyecto?
Las respuestas fueron apareciendo a medida que seguía investigando y trabajando. A través de la exposición pretendo dar a conocer el entorno natural de la Antártida de un modo diferente. En la muestra mi experiencia se funde con la del visitante, para que cada persona construya su propio punto de vista. He ido añadiendo diversos elementos para conseguirlo, hasta llegar a la conclusión que se puede observar.

¿Que se encuentra el visitante en la exposición?
Se trata de una pieza que denominamos instalación artística. Está planteada como si fuera la exposición de un museo arqueológico. En ella propongo una ucronía que plantea cómo sería la Antártida y su historia, en el caso de que la historia hubiera tomado una dirección diferente a la que conocemos y hubiese habido una etnia antártica.

A través de algunos mapas podemos observar los caminos migratorios conocidos que ha seguido la humanidad; instrumentos basados en materiales que se pueden encontrar en la Antártida y creados mediante técnicas comunes de la mayoría de las culturas; fotos antiguas de un encuentro nunca ocurrido entre exploradores europeos y las etnias antárticas; música creada por habitantes antárticos; y para finalizar, proyecciones sobre el paisaje antártico.

La exposición también contará con algunas actividades complementarias. ¿Qué habéis organizado?
En colaboración con Fundación Cristina Enea, y a través de la responsable de acción cultural Lidia Montesinos, se han organizado actividades muy interesantes durante dos fines de semana. El último sábado de enero realizaré una visita guiada por la exposición, tras lo cual habrá una mesa redonda con Xabier Erkizia para hablar de los paisajes sonoros. El domingo haremos un taller infantil sobre los instrumentos que se pueden crear con elementos de la Antártida y alrededores.

El primer fin de semana de febrero, por otra parte, Audiolab ha organizado un taller de escucha, y también habrá una salida al Museo de Música Popular Soinuenea, donde nos recibirá Juan Mari Beltran.