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13/2/2019 Noticias ambientales

Siete lugares increíbles condenados por el cambio climático

Ningún rincón del planeta está exento de sufrir las consecuencias del cambio climático. Lugares emblemáticos por su importancia en el ecosistema, por su riqueza cultural o científica están próximos a desaparecer para siempre si nadie lo impide. Algunos de estos lugares son de sobra conocidos, como Venecia o Stonehenge, pero hay muchos otros enclaves insustituibles que están a punto de perderse. Estas son sólo algunas de esas maravillas que tienen los días contados.

Gran barrera del coral (Australia)
No sólo es el arrecife coralino más grande del mundo, con 400 especies distintas de coral, también es el hábitat de especies en peligro de extinción, como la vaca de mar y la tortuga verde. Sus 2.100 km de longitud suponen uno de los espectáculos naturales más extraordinarios del planeta, con un valor científico incalculable.

Su mayor peligro es el blanqueamiento del coral, que actualmente afecta al 91% de su superficie, debido a los cambios bruscos de la temperatura del agua. Además, su cobertura coralina se ha reducido drásticamente a la mitad en las últimas tres décadas.

Ruinas de Chan Chan (Perú)
La impresionante capital del reino chimú es una de las maravillas arqueológicas en peligro. Sus 14 siglos de existencia no han sido suficientes para soportar los embates de El Niño, un fenómeno climático del océano Pacífico. Por este motivo, el mismo año que fue incluida en la lista de Patrimonio cultural de la humanidad, también lo fue en la de Patrimonio mundial en peligro.

Conocida como “la ciudad de barro más grande del mundo”, su extensión primigenia rondaba los 20 km2. Ahora apenas ocupa 14 km2. Pero no todo son malas noticias, este año la UNESCO ha reconocido las labores de prevención desarrolladas en esta obra de arte, vitales para su conservación.

Fiordo de Ilulissat (Groenlandia)
Este golfo helado supone la pérdida científica más relevante en el campo de la climatología de la última edad de hielo del Cuaternario. Considerado un archivo único, ningún otro glaciar del hemisferio norte aporta una información más larga y detallada de las precipitaciones, temperatura y glaciología desde hace más de 250.000 años.

Su impresionante paisaje de rocas, hielo y mar, junto con el estruendo causado por sus masas heladas en constante movimiento, suponen un espectáculo natural sobrecogedor. Desgraciadamente, es el lugar del planeta que más sufre el calentamiento global, tres veces superior al registrado en otras zonas.

Praga y Cesky Krumlov (República Checa)
Tanto la capital checa como esta ciudad al sur de Praga son dos de los ejemplos europeos expuestos a cataclismos debido al cambio climático. Las inundaciones del año 2002, que cubrieron el 40% del territorio nacional, supusieron el mayor desastre natural del país en 112 años.

El río Moldava se tragó literalmente el centro de Praga, inundando edificios y vestigios de gran valor cultural de la historia europea, mezcla del estilo gótico, renacentista y barroco. El casco histórico de la pequeña ciudad medieval de Cesky Krumlov también fue arrasado por las inundaciones.

Y las previsiones no son optimistas. Las lluvias intensas se han duplicado desde finales del siglo pasado y se espera que la frecuencia de las mismas aumente. En unos años, es posible que visitemos estas joyas arquitectónicas bajo el agua.

Región floral del Cabo (Sudáfrica)
Este conglomerado de parques nacionales y reservas naturales es una de las zonas con mayor riqueza de plantas. Reúne el 20% de todas las especies africanas, a pesar de representar tan sólo el 5% del territorio continental.

De una belleza sublime, es considerada uno de los seis reinos florales mundiales. No obstante, el aumento global de la temperatura y los incendios ponen en peligro este paraíso de biodiversidad floral. De hecho, se augura que la mitad de las plantas desaparezca en 50 años.

Manglar de los Sundarbans (India y Bangladesh)
Considerado el bosque de manglar más grande del planeta, 10.000 km2 de tierra y agua, su importancia ambiental recae en tres aspectos: su abundante biodiversidad, que incluye 260 especies animales, entre ellas algunas amenazadas, como el tigre de Bengala o la pitón india; es la protección natural más eficaz contra huracanes tropicales; y por último, supone un filtro entre las aguas dulces y saladas.

Su mayor peligro es el aumento del nivel del mar, que provoca numerosos desbordamientos en los deltas y la erosión de la costa. Estos cambios afectan a la salinidad del agua, que cada vez es mayor, así como la acidificación del suelo, lo que implica una sentencia de muerte para esta red de larguísimos brazos de agua, estanques e islas que se mecen al ritmo de las mareas.

Montañas doradas del Altai (Siberia)
A pesar de llamarse doradas, este impresionante rincón del mundo suele encontrarse de color blanco debido a las nevadas que acontecen en la zona. Con una extensión de 1.600.000 ha, la cordillera representa uno de los ejemplos más completos del planeta en el ámbito de la geología, clima, flora y fauna, siendo el último hogar del leopardo de las nieves.

Culturalmente se erige como testimonio único de la cultura escita (1.000 años AC), una población nómada de la que sólo tenemos constancia por sus sepulturas funerarias y que están en riesgo de desaparecer por la subida de temperatura. En los últimos 100 años ésta se ha incrementado dos grados, lo que unido a las inundaciones provocadas por el deshielo de los glaciares, pone en serio peligro esta maravilla de las estepas, cuya belleza deja sin respiración a quien la contempla.


Noticia original publicada en el portal Futuro Sostenible de El Mundo, en septiembre de 2017 y escrita por Andrea Velasco.