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21/4/2017 Agora K2050Entrevistas

Paco Castejón: "La energía nuclear debería ser abandonada cuanto antes"

Paco Castejón es un reputado investigador y físico nuclear, que lleva varias décadas de lucha y activismo antinuclear. Asegura que existen alternativas limpias, seguras y eficientes a este tipo de energía, que, opina, "se debería abandonar cuanto antes". Ante la decisión del futuro de Garoña, que previsiblemente se dará a conocer el 26 de abril, se muestra esperanzado: "cabe esperar que Garoña no vuelva a funcionar".

En el marco del ciclo de conferencias sobre cambio climático Agora K2050 organizado por el Ayuntamiento de San Sebastián, Fundación Cristina Enea y el Museo San Telmo, Castejón acudirá el próximo martes 25 de abril a San Sebastián para ofrecer la charla 'El futuro de las nucleares españolas en el aniversario de Chernobil' (Museo San Telmo, 19:00 horas).

A menudo has abogado por el cierre escalonado de las centrales nucleares, pero hasta la fecha la mayoría permanecen abiertas, a pesar de que algunas ya hayan superado su ciclo de vida. ¿Hay motivos para el optimismo o el panorama es negro?
Creo que hay motivos para el optimismo. La población es cada vez más consciente de los problemas que entrañan las centrales nucleares y exige más seguridad y transparencia. Tras el accidente de Fukushima la conciencia del riesgo de mantener las nucleares en funcionamiento se ha extendido más y más. Además, todavía no se ha conseguido resolver la gestión, siquiera temporal, de los residuos nucleares de alta actividad. De hecho ENRESA está intentando buscar una solución centralizada desde 1985 sin haber conseguido aún hoy designar un emplazamiento para un cementerio nuclear temporal. 

En los tiempos actuales, las demandas de más democracia y transparencia afectan directamente a las centrales nucleares porque no hay nada más antidemocrático que el riesgo nuclear o la generación de residuos de alta y larga vida. El primero afecta a poblaciones que jamás han podido decidir sobre esta fuente de energía, que no se han beneficiado de ella y que pueden vivir a miles de kilómetros de distancia de las centrales. Los residuos afectan, además, a las generaciones futuras durante cientos de miles de años, cuando ni se han beneficiado de la energía nuclear ni, obviamente, han podido opinar sobre ella. 

Otro problema son las industrias que obtienen enormes beneficios de las nucleares o los políticos que no se atreven a cortar ese flujo de negocio. Ni unas ni otros están en buena disposición para establecer un calendario de cierre. 

Parece que algunos países han aprendido la lección después de Fukushima y están paralizando las inversiones en nucleares, o desmantelándolas. En España ¿ha cambiado algo la actitud de los dirigentes?
Me temo que en España la actitud sigue siendo la misma. Las opiniones sobre la energía nuclear siguen siendo las mismas entre los políticos que antes del accidente. Los que estaban a favor, siguen estándolo. 

Como anécdota significativa tenemos que se concedió el nuevo permiso de funcionamiento por 10 años más a la central nuclear de Cofrentes (Valencia) el 20 de marzo de 2011, 9 días después del accidente. Un talante democrático mínimo obligaría a los políticos a tomar nota de la opinión de la población. 

El próximo 26 de abril, y coincidiendo con el 31 aniversario del accidente nuclear de Chernóbil, se decidirá el futuro de la central de Garoña. ¿Qué se puede esperar de esta decisión y cómo afectará al resto de centrales nucleares que aún siguen en funcionamiento en España?
Lo que cabe esperar es que Garoña no vuelva a funcionar. Parece que a Iberdrola no le interesa apostar por la continuidad de la central y que ENDESA no se ha mostrado muy entusiasta, más bien al contrario. El gasto de más de 220 millones necesario y el riesgo de que se produzcan nuevas averías o, incluso, algún accidente, pesan más que los beneficios que obtendrían de la central. 

Sin embargo, el daño ya está hecho: el informe favorable del Consejo de Seguridad Nuclear (CSN) es un grave precedente porque da luz verde a la continuidad hasta los 60 años y permite otorgar un permiso para más de 10 de funcionamiento. Además se ha cambiado numerosa normativa pensando en la extensión del funcionamiento del parque nuclear español. 

¿Existen alternativas válidas a la energía nuclear, que sean más seguras, más limpias y más eficientes? ¿Podríamos vivir sin la energía nuclear o lo que realmente hace falta es que las instalaciones nucleares sean más seguras y eficientes?
La energía nuclear tiene problemas técnicos sin solución como la inseguridad intrínseca de los reactores, la gestión de los residuos de alta, la escasez del combustible y el riesgo de proliferación nuclear. Por estos motivos debería ser abandonada cuanto antes. Sobre todo teniendo en cuenta que, en efecto, existen alternativas más limpias y eficientes. Las tecnologías renovables y de almacenamiento energético están experimentando rápidos avances que permiten transitar hacia un modelo energético de bajas emisiones de CO2 y libre de nucleares. De hecho, las nucleares son más bien un obstáculo para el desarrollo de las renovables porque no puede convivir una fuente intermitente como las renovables con una que no se puede regular, como la nuclear. 

Pero toda transición hacia un modelo sostenible implica la reducción del consumo de energía mediante medidas de gestión de la demanda, ahorro y eficiencia.

Paco castejón ofrecerá la charla 'El futuro de las nucleares españolas en el aniversario de Chernobil' el próximo martes 25 de abril a las 19:00 en el Museo San Telmo.


Imagen: Lamarea.com