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28/11/2018 Exposiciones

Nueva exposición de Kimia Kamvari sobre la materia y la vida, el arte y la naturaleza

Nature Change o Cambio de naturaleza es el nombre de la exposición inédita que Kimia Kamvari (Colonia, 1986) presenta en el Centro de Recursos Medio Ambientales de Cristina Enea. En ella se muestran los trabajos que la artista ha desarrollado desde su llegada a Astigarreta, un entorno rural del interior de Gipuzkoa, en septiembre de 2015. Durante un marco temporal formado por tres otoños, Kimia ha tratado de reducir la distancia entre su entorno y el trabajo. Se trata de una indagación sobre la materia y la vida, el arte y la naturaleza, que cobra forma en varias series de trabajo relacionadas entre sí.

Nature Change se celebra entre dos lunas. En un juego de calendarios, Kimia ha conseguido tender puentes espaciales a partir de la relación que desde ellos se entabla con el tiempo. El 22 de noviembre del calendario gregoriano nos sitúa bajo un plenilunio, que es el mismo para el 1er día del mes Azar (آذر ) del calendario solar persa. Del mismo modo, el 22 de febrero, también plenilunio, nos conecta con el 1er día del mes Esphand (اسفند). Azar significa fuego, mientras que esphand significa puro. Esphand es también el nombre de la ruda, una planta cuyas semillas se incineran para purificar el aire y alejar la mala fortuna.

Teniendo en cuenta que los sentidos perceptivos forman la experiencia y ésta penetra en el trabajo, viviendo cerca de los bosques, trabajando la huerta, encontrando ruinas de caseríos donde ningún humano volverá a vivir jamás, Kimia ha creado una serie de obras que atienden a su entorno inmediato. Cuestionando la distancia entre lo presente y lo representado, la permanencia de las formas de la vida y el curso de la muerte como algo inmanente a la existencia, Kimia se ha preguntado por la captabilidad del tiempo cíclico y ha encontrado en ese hábitat un principio elemental para su trabajo como artista.

Considerando que tanto la ciencia como la mitología son consecuencia de un mismo querer entender y transformar la vida, los trabajos que forman Nature Change tratan de dejar de lado la autoridad de disciplinas que se rechazan entre sí. En una suerte de intento de poner al mismo nivel la química y la alquimia, el mundo que genera Kimia nos permite acceder a la materia desde un lugar incógnito donde el suceso no se integra ni en la predictibilidad de la ciencia ni en la linealidad de la historia.

La relación entre la abstracción y la existencia se da en la materia. Aunque nos resulta impenetrable, es a partir de ella que accedemos a las nociones de tiempo y espacio. Hegel la definió como aquello que es por sí mismo y puede que esa misma simplicidad sea la que nos haga actuar y depender de ella. Asumiendo la precariedad del lenguaje como la única manera de fe de la existencia, la propuesta de Kimia trata de poner en contacto esa fragilidad con el estremecimiento que genera.

La micología es probablemente uno de los lugares donde convergen la mayoría de los intereses que ocupan a Kimia. La experiencia de buscar setas es pura meditación, dice. Vagar en el bosque, errar sin un rumbo concreto para dar con la explosión efímera de la vida. Las setas no son ni animales ni plantas, son seres ambiguos que están presentes en todos los lados y han influido en la evolución humana. Crecen en la oscuridad, debajo de la tierra, generando una red. La seta que conocemos es solamente la parte visible de un organismo más amplio. La disciplina de la micología es una disciplina en constante desarrollo y su objeto de estudio está aún por descubrirse. El conocimiento sobre el organismo fungi sufre transformaciones continuas y se resiste a ser taxonomizado. También el azar juega un papel fundamental en el mundo de las setas, ya que su emergencia es siempre algo impredecible. En un lugar donde la recolección de setas es afición u obsesión de muchas personas, una de las hipótesis (o creencias) de dicha emergencia está relacionada con la influencia de la luna.

En sus trabajos recientes, vemos cómo Kimia trata de desequilibrar la imagen. A base de leche y resinas, se sumerge en una preparación continua de bases para sus cuadros, donde descansan materiales de diversa procedencia y pasan a dormir el sueño del mundo al que pertenecen. Kimia machaca y hace polvo huesos que encuentra, utiliza flores y ramas que reúne en sus caminatas, mezcla semillas de los vegetales de la huerta con la ceniza de la leña consumida durante el invierno, aplica la cal con la que bañan las fachadas de los caseríos a sus lienzos, recoge caracoles, larbas e insectos del huerto y los hace partícipes de su trabajo, imprime con setas... Nature Change es una propuesta ecológicamente experimental.

A través de operaciones básicas como caminar, accedemos a las conexiones elementales de la vida. Los paseos son una práctica fundamental en el trabajo de Kimia. Tal y como ella explica, la lentitud al movernos con el peso del cuerpo sobre la tierra, nos permite fijar la mirada en el terreno y encontrar fragmentos de un paisaje con el que poder construir la experiencia. De la misma manera en que atrae hacia sí los acontecimientos naturales, la tierra también atrae nuestra mirada. Todos hemos tenido alguna vez la experiencia de llevar a casa algo que hemos encontrado durante un paseo o una excursión. Deseamos llevarnos algo en lo que posar la memoria de lo ya vivido. Los materiales infinitos de la naturaleza se nos ofrecen y así se le ofrecen también a la artista en su trabajo.