Noticias

9/2/2018 Noticias ambientales

Los grandes negocios amenazan el futuro del planeta

Las compañías transnacionales, o simplemente los grandes negocios, están en todas partes. Tienen un incalculable impacto e influencia en nuestras vidas, y también en el planeta. Defienden que son una fuerza de bien, y que están ayudando a luchar contra el cambio climático. Pero Peter Dauvergne, profesor de relaciones internacionales en la Universidad de la Columbia Británica, en Canadá, opina diferente.

"El clima del planeta está encaminándose hacia la crisis más profunda hasta la fecha, a medida que la sombra de la producción en masa, el transporte y la agricultura industrial continúan intensificándose", dice Dauvergne. La palabra que repiten las compañias transnacionales es sostenibilidad: las compañias se ven a ellas mismas liderando el esfuerzo de construir un mundo mejor, donde los recursos serán gestionados de manera más cuidadosa, y los gases de efecto invernadero que generan el cambio climático, reducidos.

Salto de fe
"Estamos entrando en un período histórico muy interesante, donde el mundo de los negocios responsables camina por delante de los políticos", asegura Unilever, el gigante anglo-holandés de bienes de consumo. Con su influencia global y sus enormes recursos financieros (que en muchos casos superan enormemente los de algunos países del planeta), las compañias transnacionales afirman que están dirigiendo el mundo hacia un futuro sostenible.

Pero confiar en los grandes negocios para que lideren los esfuerzos en torno a la sostenibilidad es como confiar en un pirómano para que sea nuestro bombero, dice Dauvergne. Señala que las compañías están haciendo muchas cosas buenas. Por ejemplo Walmart -la mayor compañia del mundo, con diferencia- utiliza paneles solares en sus establecimientos, cada vez recicla mayores cantidades de sus residuos y dona millones de dólares a causas ambientales, incluyendo la lucha contra el cambio climático.

Negocios sostenibles
Gigantes tecnológicos como Google y Apple han transitado hacia la utilización de energías renovables en sus operaciones. Las compañías transnacionales gastan billones cada año para tratar de dejar constancia de su mensaje sostenible, adheriéndose con firmenza al código de la Responsabilidad Social Corporativa (CSR).

Pero Dauvergne asegura que, últimamente, dicha CSR persigue profundizar en la sostenibilidad del negocio, y no en la sostenibilidad del planeta.

"Que nadie se engañe: lo que compañías como Walmart, Coca Cola y BP están haciendo en nombre de la sostenibilidad es pretender avanzar en la prosperidad del negocio, no de la integridad de los ecosistemas o la calidad de vida del futuro".

El peso financiero
Dauvergne asegura que las compañías transnacionales han amasado unos recursos financieros extraordinarios. Las principales 500 corporaciones de los Estados Unidos disponen ahora de las dos terceras partes del PIB del país. "De los 100 generadores de ingresos más importantes del mundo en 2015, 69 eran compañías y 31 eras estados".

Las fusiones y las absorciones, con los negocios pequeños siendo devorados, han llevado a una mayor concentración de riqueza y poder en manos de las corporaciones. Un reducido grupo de compañías gigantes tiene una enorme influencia en la agricultura global, controlando la producción de fertilizantes y pesticidas, y lo que es más importante, la disponibilidad de semillas.

Las compañías transnacionales fomentan, según Dauvergne, tanto el sobreconsumo como el aumento continuado de tasas desiguales de consumo. Utilizan su influencia financiera y sus equipos de contables y abogados para evitar pagar impuestos y conseguir mayores beneficios para sus accionistas.

La evasión de impuestos es altamente perjudicial, especialmente para los países en vías de desarrollo, donde la pérdida de billones de dólares en ingresos resulta en un incremento de la pobreza, servicios sociales inadecuados y una ejecución débil de políticas ambientales.

Tal vez las corporaciones hayan terminado creyéndose su propia propaganda, pero el grado de desfachatez corporativa es asombrosa.

McDonald's presume de que esté "ayudando  a liderar un movimiento global por la sostenibilidad de la carne". BP, responsable de arrojar millones de barriles de petroleo en el Golfo de México, dice que la sostenibilidad está en el corazón de su estrategia corporativa.

Una confrontación necesaria
Volkswagen, quien instaló en millones de sus vehículos tecnología para interrumpir controles de polución, asegura que se rige por un modo de gobierno corporativo transparente y responsable.

Por el bien del futuro del planeta, la sociedad (y los gobiernos) deben enfrentarse a los grandes negocios, afirma Dauvergne: el mundo corporativo nunca se convertirá en una fuerza de justicia social y sostenibilidad planetaria.

"Cualquier oportunidad para evitar que las grandes compañías destruyan el planeta requerirá que los gobiernos y las sociedades reorienten las políticas ambientales globales para reducir y frenar el poder de los grandes negocios. Hacerlo es cada vez más urgente, ya que justamente lo contrario es lo que está ocurriendo ahora, con el poder financiero, político y cultural de los grandes negocios aumentando a un ritmo nunca antes visto".


Peter Dauvergne ha escrito el libro Will Big Business Destroy Our Planet? Más información, aquí.
Artículo original publicado en ClimateNewsNetwork.net. [en]