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28/1/2020 Noticias ambientales

Los actuales sistemas de producción sostenible son insuficientes para alimentar al mundo

Los sistemas de producción actuales solo garantizan el alimento a 6.700 millones personas, unos mil millones menos de la población global. Con las actuales fórmulas de producción sostenible, la situación empeoraría: sólo el 45,3% recibiría la alimentación adecuada (2.355 calorías por día). La producción de la mitad de los alimentos ahora infringe los límites biofísicos del planeta. Un nuevo estudio que se ha publicado Nature Sustainability, a partir de cuatro factores influyentes (el uso de agua, la deforestación, la pérdida de biodiversidad y los fertilizantes), concluye que repartir las tareas para obtener un equilibrio global abastecería comida a 10.200 millones de personas y podría, por lo tanto, “eliminar le hambre del mundo”, según sugiere la investigación.

Por ahora, la balanza no funciona y la tierra sufre una presión alarmante. Estados Unidos (EE UU) y Europa abusan del nitrógeno —que provoca la acumulación de nitratos (NO3) en el suelo— mientras que los trópicos están dominados por las transformaciones del espacio natural que pone la biodiversidad en apuros. Por otro lado, las regiones subtropicales usan agua fresca sin respetar los requisitos medioambientales. El estudio explica además que países como la India, Irán y Perú  amontonan derroches y exceden varios límites a la vez. La solución pasa por repartir las tareas y no acumular la presión en un mismo lugar, según cuenta el estudio. Es decir, disminuir el cultivo y la irrigación en partes de Asia y llevarla a la África subsahariana, al este de EE UU y de Europa y a Argentina. En la misma dinámica, reducir el consumo de fertilizante en China, India y Europa e incrementarlo en África y en el oeste de EE UU, por ejemplo.

¿Por dónde empezar?
En primer lugar, es necesario entender los beneficios que supondría aplicar estos cambios en el sistema establecido. Cambiar nuestra dieta, comer de fuentes locales, evitar consumir carne y reducir el desperdicio de alimentos supone, según datos del estudio, un incremento de la producción de un 36,7%. Por otro lado, se notaría un aumento de un 64,7% si todos los campos de producción mejorasen los sistemas de irrigación y la gestión de las cosechas, controlasen la evaporación del suelo y alcanzasen una mayor eficiencia del consumo de nitrógeno para no usarlo en exceso.

Todos estos aspectos se tienen que abordar a la vez porque están estrechamente relacionados entre sí. Sin embargo, hay un patrón espacial, según explica Dieter Gerten, principal autor del estudio e investigador en cambio climático en el departamento de geografía de la Universidad Humboldt de Berlín (Alemania). Por ejemplo, en regiones bastante secas como el Cercano y Medio Oriente, Australia, el sur de Europa (incluida España) o el oeste de los EE UU, ahora es más importante proteger los preciados recursos de agua dulce. “Los ríos y las reservas de agua subterránea no deben secarse y, con las opciones mejoradas de gestión del agua que estudiamos, existe un enorme potencial para ahorrar agua”, comenta.


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