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27/7/2020 Noticias ambientales

Las colillas de cigarrillo contaminan hasta por 12 años

Al incómodo impacto estético que representan, se une el enorme costo económico de su recogida y gestión y el grave daño ambiental producido por hasta 400 sustancias tóxicas presentes en ellas.

Unos 4,5 billones de colillas se abandonan cada año en entornos naturales de todo el mundo y una sola de ellas puede llegar a contaminar hasta diez litros de agua, e incluso 50 litros si se trata de agua dulce”, explica Miguel Muñoz, coordinador del Proyecto Libera en SEO/BirdLife.

Esta iniciativa nació en el año 2017, impulsada por la ONG conservacionista y por Ecoembes con objeto de frenar las consecuencias de la basura abandonada o ‘littering’ en los espacios naturales y concienciar y movilizar a la ciudadanía a través del conocimiento, la prevención y la participación.

Pero, pese a que la sociedad es consciente de los riesgos que el tabaco representa para la salud humana, existe un gran desconocimiento sobre lo nocivo que puede resultar también para el medio ambiente. Según detalló en un informe hecho público en 2017 la ONG Ocean Conservancy, las colillas representan el 13 por ciento del total de residuos recogidos durante su campaña mundial. “Las colillas están hechas de acetato de celulosa (un componente derivado del petróleo) y, por tanto, son un material plástico no biodegradable”, explica Miguel Muñoz.

Además, estos residuos contienen nicotina, un elemento que se suele emplear como insecticida por su capacidad de “acabar con la vida”, subraya. Se estima que el efecto contaminante dura entre 7 y 12 años y algunos autores afirman que puede llegar hasta los 25. “Una sola colilla tiene hasta 400 sustancias tóxicas, entre ellas metales pesados, como el cadmio y arsénico, las que más preocupan por sus efectos letales para la flora y fauna de los ecosistemas”, advierte Miguel Muñoz.

Según el informe ‘Colillas en espacios naturales 2018’ elaborado en el marco del proyecto, cuando los componentes nocivos de estos productos se liberan al medio, los animales que desempeñan funciones importantes para el suelo, como las lombrices, se pueden envenenar y alterar la estructura del mismo tras su desaparición.


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