Noticias

14/7/2017 Noticias ambientales

La vida de barrio es la más ecológica y solidaria

Sin darnos cuenta —o sí—, el desarrollo urbanístico en las grandes ciudades concentra progresivamente el comercio, la cultura y los servicios fuera de los barrios. Hoy en día, una urbanización al uso dispone una sucesión de edificios de viviendas o casas unifamiliares en hileras o de forma radial en cuyo extremo o centro levantan una gran superficie comercial —a veces adornada con un parque—, que atrae tanto a sus vecinos como a los del entorno.

Es la quintaesencia de la denominada `ciudad difusa`, modelo anglosajón con áreas separadas por servicios que favorecen la segregación, frente a la `ciudad compacta', modelo mediterráneo que mezcla esas áreas y a sus agentes y permite la integración.

La consecuencia de todo esto es una mayor dependencia de la movilidad —casi siempre insostenible— para ir de compras, al cine o a tomar unas cañas. En el reciente Congreso Internacional sobre Cambio Climático celebrado en Sevilla, se recordó que más de la mitad de la población mundial vive en ciudades, y en el caso español el 79 por ciento. Y aunque solo ocupan el 2% de la superficie terrestre, consumen el 78% de la energía mundial y emiten más del 60% del total de dióxido de carbono (CO2).

Pero hay más. Cada análisis sobre el comercio minorista que publica el Instituto Nacional de Estadística (INE) constata el descenso en ventas y supervivencia del pequeño comercio. A su vez, merman las relaciones sociales, decae la cultura de barrio y con ella las posibilidades de mantener redes de colaboración y apoyo mutuo.

Filosofías, ideas, acciones y proyectos en torno a conceptos como el decrecimiento, las comunidades en transición, los movimientos slow o la "alargascencia" —la lucha contra la obsolescencia programada de muchos aparatos que nos rodean— se proponen detener esta deriva.

"Debemos cambiar la estructura de la sociedad para que esta mejore, sea más acogedora y agradable, y consuma menos recursos y genere menos residuos y emisiones", afirma Giorgos Kallis, investigador del Instituto de Ciencia y Tecnologías Ambientales de la Universidad de Barcelona y teórico y autor de varios libros en torno al decrecimiento.

"'Ve donde quieras, que yo me quedo mientras tanto con los niños', me decía ya hace más de una década Maruja, la persona que regentaba la colchonería, hoy desaparecida, que había al lado de mi portal". Estamos a tiempo de recuperar esta forma más humana y ambientalmente racional de construir ciudades y de reducir una movilidad altamente dependiente del coche privado que nos quita muchas horas al año en desplazamientos y genera una gran contaminación.


Artículo original publicado en The huffington Post por Javier Rico. Continúa leyendo el artículo completo aquí.