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1/12/2020 Noticias ambientales

El medio grado que nos condena a quemarnos

Vamos a buscar respuestas y pronto veremos que no hay respuestas claras. Según la Organización Meteorológica Mundial, la última década ha sido la más cálida jamás registrada. En 2015, 195 países firmaron el Convenio de París con el objetivo de no llegar a una subida de dos grados para finales de siglo. Para lograrlo, es necesario reducir en una cuarta parte las emisiones de gases invernaderos a la atmósfera entre 2010 y 2030, y para 2070 sería necesaria unas emisiones netas de cero, es decir, una cantidad equivalente a la capacidad de almacenamiento de la emisión atmosférica. El planeta ya está 1,1 grados más caliente que en la época previa a la industrialización y se cree que para finales de siglo podría aumentar hasta 2 grados. El objetivo sería no subir por encima de los 1,5 grados, ya que hay una gran diferencia para los ecosistemas y para el cambio climático subir 1,5 o 2 grados.

¿Cuál es el principal problema? Hoy por hoy, los países más contaminantes no están cumpliendo los objetivos marcados en París; más aún, algunos países, entre ellos Estados Unidos, Australia y Brasil, han hecho un claro boicot al acuerdo fijado en París. Valérie Masson-Delmott, que forma parte de la cúpula del Grupo Intergubernamental de Expertos para el Cambio Climático, considera que "el calentamiento que ya se ha producido es irreversible porque el mar ha absorbido el 90% de esa energía adicional y va a durar miles de años en él". Considera, por tanto, que el calentamiento futuro es inevitable y que el esfuerzo a realizar es para estabilizar el clima, reduciendo inevitablemente las emisiones de gases de invernadero. Para ello, dice, "es imprescindible una mirada transversal. Las políticas de todos los ministerios deben estar coordinadas. Las decisiones que se tomen de alimentación, salud, agricultura, educación deben tener en cuenta la cuestión del clima".

Escalón de medio grado
Casi cualquier persona preocupada por estos temas tiene muchas razones para estar muy inquieta si el evitar el calentamiento del planeta debe basarse en los cambios que se han producido en los citados ministerios -o consejerías similares- desde 2015 hasta la actualidad. Elisa Sainz de Murieta, investigadora del Basque Center for Climate Change, es más optimista. A pesar de que sea complicado, cree que está "al alcance de nuestra mano la subida de 1,5 grados". En caso de superar este número mágico, asegura que cada décima de grado es clave y aunque no fuera posible parar la subida en 1,5ºC, "habría que conseguir quedarse en el 1,6 o el 1,7".

¿Cuál es la diferencia? Pues dicho de forma clara, la diferencia está entre lo malo y lo muy malo: con una subida de dos grados el riesgo de inundaciones crecerá un 170% y con 1,5 grados, un 100%. Con 1,5 grados cada 20 años 2.000 millones de personas estarán sometidas a olas de calor extremo, y con 2 grados 3.300 millones sufrirán calor extremo en el mismo tiempo. Un calentamiento de dos grados haría desaparecer todos los arrecifes de coral del mundo, y una subida de 1,5ºC, "solo" el 70%. 2 grados derretiría el hielo ártico cada 10 años, y una subida de 1,5ºC lo haría una vez cada 100 años. Petxarroman nos ofrece en su libro una lista apocalíptica interminable, pero también un asidero al cual abrazarnos, por ejemplo, estas palabras de Sainz de Murieta: "Creo que es importante expresar que es posible, porque si no la gente puede resignarse".

Tan grave como el "¡qué viene!", es el "¡qué hemos hecho!". En el capítulo del cambio climático se ofrece la medida del exterminio ya ejecutado. Glaciares pirenaicos: en 1850 ocupaban 2.000 hectáreas, hoy 242. En el Pirineo ya se ha dado una subida de 1,5 grados. Según el estudio publicado en la revista Nature en 2018, entre 1961 y 2016 se han perdido 9.600 gigatonas de hielo en los glaciares de las montañas del mundo (mil millones de toneladas de agua o kilómetros cúbicos de agua). Solo eso ha provocado ya una subida del mar de 2,7 centímetros. El hielo tenía una extensión de siete millones de kilómetros cuadrados en 1980 y 4,6 kilómetros cuadrados en 2018. Pero en la actualidad, la situación más grave es la de Groenlandia, de donde procede el 25% del hielo que va al mar, el 20% tiene su origen en los glaciares de las montañas, y el 10-11% en la Antártida.

Según el informe presentado en 2019 por la Plataforma para la Biodiversidad y los Servicios Ecosistémicos de la ONU, está en riesgo de desaparecer un millón de las más de 8 millones de especies del planeta. En 2019 desaparecieron 24 millones de hectáreas de bosque en el mundo. Puede que en cinco décadas desaparezca la selva amazónica. En 2019 los acontecimientos meteorológicos provocaron 22 millones de migrantes internos y para finales de siglo se pueden prever 250 millones.


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