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10/8/2017 Noticias ambientales

El dilema de las presas

Hace 50 años, ecologistas y constructores de presas se enfrentaron en una amarga batalla en los Estados Unidos. La construcción de presas se expandió en la nación durante los años 40 y 50, bloqueando algunos de los ríos más importantes del oeste americano. En el río Snake, por ejemplo, (donde las controversias acerca de las presas continúan hoy en día), la construcción de presas había llevado a una muerte masiva de peces y diezmado el salmón y trucha arco iris.

Frank Church, un senador del estado de Idaho, apoyó originalmente las presas. Pero cuando vio el daño ambiental que generan, se manifestó a favor de los ríos. Vio "una oleada de preocupación pública por el destino de estos majestuosos arroyos, muchos de ellos amenazados por presas que destruirían para siempre su belleza y su ecología". Church fue el autor de la Ley de Ríos Salvajes y Escénicos, aprobada en 1968. Ahora la ley protege a más de 12.000 millas de ríos de flujo libre en los EEUU.

Durante los últimos 60 años, las grandes represas han tenido impactos devastadores sobre las personas y el medio ambiente. Alteran el ecosistema de un río, de uno frío, que fluye y conectado, a otro cálido, estancado y fragmentado, con consecuencias devastadoras para la vida silvestre. Las presas son una de las principales razones de que la cantidad de peces de agua dulce esté cayendo en picado (el mundo ha perdido el 80% de las poblaciones de agua dulce desde 1970). Además, en el año 2000, la Comisión Mundial de Represas descubrió que las presas eran responsables de desplazamiento de entre 40-80 millones de personas.

Estados Unidos está ahora liderando el movimiento para desmantelar las represas. La eliminación de represas en el río Elwha en el estado de Washington ha sido un éxito enorme. Un año después de que la última presa fuese eliminada en 2014, se contaron más de 4.000 reproducciones de salmón Chinook por encima del lugar de la presa antigua (la primera vez que el salmón Chinook se había visto allí en más de 100 años). En el estado de Nueva York, los Mohawks recientemente se convirtieron en la primera tribu de Estados Unidos en eliminar una presa federal cuando se derribó la presa Hogansburg en el río St Regis, facilitando así la apertura de 275 millas de hábitat en corriente para peces migratorios.

Como parte de un esfuerzo conjunto con las comunidades locales y otras ONG, se han cosechado importantes victorias en los últimos meses, obligando a los gobiernos a cancelar o suspender muchos proyectos destructivos.

En abril, la agencia ambiental de Brasil, Ibama, suspendió el proceso de concesión de licencias para la presa São Luiz do Tapajós, que se espera que sea la segunda presa hidroeléctrica más grande del país. En julio, el Banco Mundial suspendió el apoyo financiero a la presa de Inga 3 en el río Congo y en el mes siguiente Endesa Chile, la mayor generadora eléctrica del país, detuvo seis proyectos hidroeléctricos. El gobierno chino también ha detenido los planes para construir una serie de presas en uno de los últimos ríos de flujo libre de China, el Nujiang. En octubre de 2016, el gobierno peruano anunció que la actual administración parará los proyectos de varias represas propuestas para el río Marañón, un importante afluente del Amazonas.

En Nueva Zelanda, el gobierno ha reconocido el río Whanganui dándole los mismos derechos constitucionales que una persona. Este es un llamativo reconocimiento de que los ríos que fluyen libremente proporcionan enormes beneficios, desde la seguridad alimentaria hasta el acceso al agua, o la conservación de la biodiversidad.

Pero después de que tales proyectos de presa sean suspendidos o cancelados, los ríos, en general, no suelen estar permanentemente protegidos. Esto los deja en riesgo si un gobierno decide seguir adelante con una presa en el futuro, dando crédito a la famosa cita ambiental que asegura que las victorias son temporales, pero las derrotas son permanentes.

 

 

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