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8/10/2019 Noticias ambientales

El cambio climático castiga más al haya que al roble

Una investigación, en la que participaban investigadores de la Universidad Politécnica de Madrid y otros centros nacionales, buscaba determinar cómo el cambio climático altera la dinámica natural de los bosques españoles y cómo afecta a la competencia entre el roble y la haya. “Nuestros resultados muestran que el roble se verá menos perjudicado que el haya por el cambio climático”, según el investigador Álvaro Rubio, para quien “es aconsejable llevar en los bosques mixtos de roble y haya una gestión activa con la que se evite la expulsión del roble, mejor adaptado a las nuevas condiciones climáticas”. En la investigación se han estudiado bosques mixtos de haya y roble, ubicados en 800 hectáreas del Parque Nacional Picos de Europa.

Las conclusiones, publicadas en la revista ‘Forest Ecology and Management’, indican que el roble se beneficia del actual aumento de las temperaturas debido a su mejor adaptación, lo que producirá “una mejora de su capacidad competitiva frente al haya”.

Los periodos en que el roble crece mejor que el haya han ido aumentando durante el siglo XX, fundamentalmente a partir de 1970, con los cambios en temperatura y precipitación. Además, la proyección para el siglo XXI muestra “que esta ventaja del roble frente al haya aumentará durante este periodo”.

El haya, en expansión tras la última glaciación, necesita crecer en sombra en sus primeros estados de desarrollo, por lo que se expande bajo la copa de otros árboles. Su tolerancia a la sombra, así como su gran producción de semillas, hace que “acabe sustituyendo a muchas especies con las que compite”, agrega.

La distribución geográfica del roble albar es similar a la del haya y suelen convivir en bosques mixtos. “El roble tolera la sombra peor que el haya y produce una menor cantidad de semillas, por lo que se ve desplazado a las zonas de menor altitud, con peor suelo y a los márgenes del bosque. Sin embargo, es más resistente y presenta una mayor adaptabilidad a la sequía y altas temperaturas”, continúa el estudio.

“¿Podría el cambio climático atenuar el predominio del haya y mejorar la capacidad competitiva del roble? Para ello, hemos usado técnicas dendroecológicas, que miden los anillos de crecimiento de los árboles, para reconstruir su capacidad competitiva en relación con el clima”, explica Rubio.

Se inventariaron 98 parcelas y en cada una se obtuvieron muestras de cada especie. Se midió el tamaño de cada anillo con una precisión de 0,01 milímetros. A partir de ahí, se construyó un índice de “ventaja competitiva” que mide básicamente los periodos de tiempo en los que el roble crece comparativamente mejor o peor que el haya.

Posteriormente se estudió la relación entre este índice y el clima para así proyectarlo en función de las previsiones climáticas para el siglo XXI.