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29/1/2020 Noticias ambientales

El calentamiento global podría provocar escasez de vino

Desde incendios forestales hasta subidas del nivel del mar, la crisis climática ya trae muchas amenazas. Ahora los científicos dicen que también podría traer una escasez de muchos vinos conocidos.

Los investigadores analizaron la tierra adecuada para 11 variedades populares de uva y descubrieron que 2ºC de calentamiento por encima de los niveles preindustriales, un aumento que el mundo está en camino de superar, daría como resultado una pérdida del 56% de tierra adecuada dentro de regiones vitícolas actuales en comparación con la década de 1970, antes de los impactos más graves del calentamiento global.

Se espera que la variedad de uva blanca ugni blanc (también conocida como trebbiano toscano) pierda el 76% de su área de cultivo adecuada, y la variedad riesling el 66%. Se predice que la garnacha de uva roja perderá el 31% del área actualmente considerada adecuada para el cultivo de la variedad.

Pero el equipo de investigadores ha asegurado que el vaso no estaba necesariamente medio vacío. Ignacio Morales-Castilla, coautor del estudio de la Universidad de Alcalá, dijo: “El mensaje positivo es que todavía podemos adaptar la viticultura al cambio climático, y la diversidad es una herramienta muy interesante para hacerlo. Pero la advertencia ... es que deberíamos limitar el calentamiento [tanto como sea posible], porque cuanto más calentamiento tengamos, menos opciones de adaptación”.

Morales-Castilla y sus colegas informan cómo construyeron un modelo informático que tiene en cuenta el momento de los procesos, como el de la brotación y la maduración de la fruta para las 11 variedades diferentes, así como el clima en las áreas donde estas variedades se cultivan actualmente. A partir de esto, identificaron áreas adecuadas dentro de las actuales regiones vinícolas para cada una de las 11 variedades.

El modelo sugiere que el calentamiento global puede afectar a las bodegas: si no se toman medidas, un aumento de 2ºC daría como resultado una pérdida del 56% en la tierra para las 11 variedades. Un aumento de 4ºC significaría que el 85% de estas áreas se perderían.

Morales-Castilla ha asegurado que si bien es cierto que esa pérdida se deberá en parte a factores como los cambios en la lluvia, el principal impulsor será el calor. El investigador ha señalado que esto podría dañar las plantas, o acelerar la maduración y hacer que las uvas sean demasiado ricas en azúcar.

Pero el modelo también muestra que si estas áreas pudieran replantarse con una uva de vino más adecuada, solo el 24% del área de cultivo dentro de las regiones actuales se perdería con un aumento de temperatura de 2ºC. 

Por ejemplo, muchas áreas de tierra vinícola aptas para pinot noir, como Sudáfrica o Borgoña, deberán cambiarse a uvas como syrah, monastrell y garnacha, que producen fruta más adelante en el año y son más capaces de tolerar un clima más cálido.


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