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9/8/2017 Noticias ambientales

Criterios para un turismo sostenible

Este verano se está hablando mucho sobre el turismo, tanto en San Sebastián como en otras partes del mundo. Se ha llegado a acuñar el término turismofobia para referirse a la aversión a ese incesante goteo de visitantes que absorbe ciudades, barrios, identidades, caracteres... hasta llegar a la gentrificación de zonas, e incluso ciudades enteras.

Desde Fundación Cristina Enea, y conscientes de esta problemática, en enero de 2017, y coincidiendo con  el Año Internacional del Turismo Sostenible, lanzamos el calendario anual de la sostenibilidad, donde este año hemos trabajado el tema del turismo sostenible. Este calendario, es el resultado de un proyecto que nace, otro año más, de la colaboración entre Fundación Cristina Enea y el Ciclo de Grado Superior de Diseño Gráfico del IES Usandizaga BHI de San Sebastián.

En el mencionado calendario, sugerimos que el turismo sostenible debe entenderse como un sistema, estable y perdurable en el tiempo, en el que tanto la población local como quienes la visitan obtienen beneficios, de diferentes características, bajo la supervisión de las administraciones públicas y un impacto mínimo sobre el medio ambiente y la cultura local. Así pues, para comprender cualquier modelo de turismo hay que tomar en consideración cuatro elementos principales, y las interacciones que entre ellos se generan.

El primer elemento lo constituye el propio destino y los atractivos con los que cuenta. Pueden ser de carácter intrínseco y dependientes de su medio físico, de carácter cultural, debe contar con una infraestructura de acogida adecuada, y con vías de acceso eficientes. Un destino turístico sostenible, debe diversificar su oferta de atractivos intrínsecos y culturales, de manera que los visitantes puedan distribuirse durante todo el año, frente al turismo de temporada, y por todo el territorio evitando la masificación en puntos de alto interés. Además, debe existir un equilibrio entre los atractivos y las infraestructuras de acogida y acceso, evitando superar la capacidad de carga del sistema.

El segundo elemento, es la administración pública, cuyo papel debe ser conservar los atractivos intrínsecos, promocionar los activos culturales, regular la industria turística para orientarla hacia la gestión sostenible, y crear las infraestructuras de acceso necesarias. Para ello, se financiará con parte de los ingresos que genere el turismo, a través de los impuestos a la industria turística o de una posible ecotasa. La población local, el tercer elemento, puede verse favorecida por el turismo, con un incremento de las contrataciones y la venta de productos y servicios. Aunque un modelo de turismo mal planteado puede hacer que se generen conflictos de convivencia, con desplazamientos de los vecinos de las zonas más turísticas, generación de ruidos, molestias y suciedad, e incluso el incremento de los precios.

El tipo de atractivos de los que dispone un destino turístico, junto con la capacidad de acogida y convivencia de la comunidad anfitriona, determina la tipología de visitante, e incluso su comportamiento. Si el modelo es sostenible, los visitantes disfrutarán de una estancia satisfactoria y generarán beneficios que se distribuirán de manera equitativa, se reducirá el consumo de agua y energía, y se minimizará la contaminación arquitectónica y el impacto paisajístico y ambiental, permitiendo que el sistema perdure en el tiempo.

A continuación desde Fundación Cristina Enea proponemos una serie de criterios para que el turismo sea sostenible:

  • La administración debe proteger los paisajes y la naturaleza del destino
  • Hay que trabajar la ética del visitante, para que su comportamiento sea respetuoso y responsable
  • Los diferentes beneficios socioeconómicos derivados del turismo se deben repartir con equidad
  • Con el objetivo de evitar problemas y desacuerdos se debe impulsar una convivencia equilibrada entre los habitantes del lugar de destino y los visitantes
  • Al desarrollo del turismo se le deberá poner unos límites consensuados entre todos/as
  • La gestión de los recursos turísticos debe ser sostenible, en la utilización de los recursos y la generación de residuos
  • La oferta de la ciudad de destino condicionará el tipo de visitante
  • El comportamiento de la población local condiciona el comportamiento del visitante
  • El turismo sostenible no debería conllevar el encarecimiento de los precios locales
  • Los y las habitantes de los lugares de destino deberían participar en la planificación y las decisiones relacionadas con el turismo
  • El turismo debe respetar el carácter y la identidad sociocultural local
  • Un turismo no sostenible conlleva una alteración arquitectónica, con la modificación de paisajes y hábitas
  • La administración es la encargada de promocionar y fomentar los atractivos del destino

Puedes descargar el Calendario sobre el Turismo Sostenible 2017 desde el archivo adjunto a esta noticia.