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6/9/2018

Construyendo ciudades adaptadas al cambio climático

Los efectos del cambio climático, como el aumento de inundaciones y olas de calor más prolongadas, son retos a los que las ciudades deberán hacer frente en un futuro no muy lejano. Los beneficios de invertir en medidas preventivas a largo plazo mejoran la resiliencia de las ciudades, traduciéndose en una mejora calidad de vida de sus habitantes.

La Agencia Europea del Medio Ambiente (EEA), ha presentado un estudio titulado 'Urban adaptation to climate change in Europe 2016 - transforming cities in a changing climate', donde se profundiza en las acciones que responsables de urbanismo y legisladores pueden adoptar para ayudar a minimizar el impacto del cambio climático en las ciudades. El estudio destaca los cambios y los retos socio-económicos que las ciudades deberán afrontar debido al cambio climático, y las posibles consecuencias. Analiza los pasos que pueden dar las ciudades hacia la adaptación y asegura que solo las medidas a corto plazo o las medidas progresivas de adaptación no serán suficientes para mitigar las amenazas.

El estudio recomienda que la mejor manera de acertar en este desafío es realizando un acercamiento sistemático más ámplio dirigido a las causas principales de la vulnerabilidad con respecto al cambio climático. Ello incluye llevar a cabo una mejor planificación urbanística, con más áreas verdes que puedan retener el exceso de lluvia, o evitar la construcción de viviendas en zonas propensas a inundaciones. Estos pasos pueden transformar las ciudades en lugares mucho más atractivos, adaptados al clima y sostenibles.

Las ciudades europeas son progresivamente más susceptibles a los aspectos negativos del cambio climático, los cuales se espera que aumenten en frecuencia e intensidad con fenómenos extremos como las olas de calor, inundaciones, falta de agua y sequías. Al mismo tiempo, el desarrollo socio-económico y demográfico pueden hacer de las ciudades lugares más vulnerables. Esto tendrá un profundo impacto en multitud de funcionalidades de las ciudades, en sus infraestructuras y servicios, como la energía, el transporte y el agua, y afectará a la calidad de vida de los habitantes.

Según el estudio, 100 ciudades, entre las que se encuentra Barcelona, ya han comenzado a analizar su vulnerabilidad al cambio climático, y han desarrollado e implementado planes y estrategias. Gobiernos a niveles nacionales y regionales también han comenzado a llevar a cabo marcos de trabajo para implementar medidas de adaptación -entre las que se encuentran la Estrategia de Adaptación de la UE y el Pacto de Alcaldes por el Clima y la Energía.