Noticias

11/4/2018 Noticias ambientales

Bicis para convertir la basura en abono

Por las calles de Nantes (Francia), una ciudad fluvial de unos 300.000 habitantes con tradición comercial, un grupo de ciclistas se pasea recogiendo la basura orgánica que generan los restaurantes de la localidad para convertirla en compost que destinan a espacios verdes urbanos.

Así actúa La Tricyclerie, una iniciativa impulsada por Coline Billon, ingeniera en gestión medioambiental de 26 años, que ha sido nominada por el Programa de las Naciones Unidas para el Medio Ambiente al galardón Young Champion of the Earth, dotado de 15.000 dólares para cada uno de los seis ganadores y otorgado a jóvenes de entre 18 y 30 años que impulsan soluciones novedosas en materia ambiental.

"Estaba muy involucrada en asociaciones que recolectaban excedentes de comida de los supermercados para dárselos a la gente", cuenta la promotora de la idea. "Pero quería hacer algo que vinculara campo y ciudad. Pensé en recoger los residuos orgánicos de la gente ya que en Nantes no había ningún sistema implementado, pero me di cuenta de que era demasiado para una sola persona". Billon decidió centrarse en los restaurantes, y a finales de 2015 se subió a una bicicleta con remolque para recoger la basura de ocho locales que aceptaron probar el servicio. En cuatro meses recolectó dos toneladas de residuos. Y fundó entonces La Tricyclerie, una asociación con objeto de poner en valor estos desechos y evitar su quema, sistema aún extendido para su eliminación. Todo a bordo de bicicletas, un medio de transporte integrado en la vida nantesa y parte del juego de palabras que nombra la idea. Casi dos años después son 30 los establecimientos adheridos al proyecto, que ha extendido su área de acción a tres barrios de la urbe francesa. En la asociación trabajan unas 15 personas, gran parte de ellos voluntarios que colaboran habitual u ocasionalmente. Al mes ya recogen unas dos toneladas de residuos.

"Los establecimientos pagan por el servicio, pero esto no es como un basurero", detalla Billon. "Ellos también forman parte del proyecto: hacemos mucha comunicación y les implicamos, y ellos trasladan el mensaje a sus clientes". Cada local paga una cuota (por ejemplo, entre 40 y 60 euros para los pequeños) que da derecho a dos recogidas a la semana. 


Continúa leyendo el artículo original completo aquí.