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4/11/2019 Noticias ambientales

Asia ya no quiere nuestra basura

El reciclaje global está afortunadamente al borde del colapso. La fórmula, que había consistido durante décadas en el despreocupado envío de basura a Asia, ha caducado. Miles de contenedores han sido devueltos en los últimos meses a sus remitentes con un mensaje conciso: no somos vuestro estercolero. De la crisis se espera que emerja una alternativa más ética y solidaria que este neocolonialismo de las basuras.

Solo el 9% de las siete mil millones de toneladas de plástico generadas desde 1950 han sido recicladas. Su uso generalizado forzó que el 'primer mundo' aprobara en los años 80 regulaciones más estrictas que dispararon los costes de su eliminación. La lógica empresarial aconsejó externalizar un negocio de rentabilidad escasa y la solución fue obvia: China recibió durante décadas la mitad del plástico, papel y metales del mundo para alimentar la caldera de su industria manufacturera. Le servía todo.

Diez años atrás, en un pueblo de la provincia costera de Guandong, toneladas de viejos ordenadores, lavadoras y demás chatarra electrónica llegaban en camiones desde el puerto y eran repartidas entre familias que los despanzurraran con sus manos en sus viviendas para rescatar cualquier pieza valiosa.


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