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4/10/2019 Noticias ambientales

¿Más jardines o nuevos materiales? Cómo luchar contra la isla de calor en cada ciudad

En la actualidad, la temperatura del centro de una ciudad como Madrid frente a la de sus alrededores, a apenas cientos de metros de distancia, puede variar en cinco grados. Una diferencia de temperatura que solo se explica con un fenómeno consecuencia del cambio climático y del que cada vez será más común oír hablar: el efecto isla de calor.

Las islas de calor urbano se producen porque los materiales de la ciudad, hormigón, asfalto y cristales, acumulan gran cantidad de calor por el día que, llegada la noche, lo irradian, frenando la bajada de temperaturas. Cuando se combinan estas islas de calor con las altas temperaturas del verano – y sus cada vez más frecuentes olas de calor – las ciudades pueden convertirse en una amenaza para las personas mayores, niños y bebés, enfermos y otras personas más vulnerables al calor.

Para luchar contra este efecto y sus consecuencias, las ciudades están ya desarrollando distintas estrategias de adaptación a los dos grados de temperatura mundial que se calcula se sumarán a las actuales temperaturas en las próximas décadas. Hacer más verdes las ciudades es una de las estrategias más extendidas, pero sin embargo puede que no la más eficiente.


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