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9/5/2019 Entrevistas

Unai Pascual: "Nos vemos como parte de la naturaleza, pero como meros observadores, y no nos damos cuenta de que somos una especie más"

 

150 investigadores e investigadoras de todo el mundo han estudiado durante 3 años la pérdida de biodiversidad en el planeta, y han publicado los resultados estos días. De los 8 millones de especies que hay en el mundo, un millón se encuentran en grave peligro de extinción. Hemos hablado con Unai Pascual, unos de los investigadores que ha dirigido el estudio. Unai es profesor Ikerbasque en el Basque Centre for Climate Change (BC3) y ha liderado durante 3 años este estudio del IPBES (Intergovernmental Science-Policy Platform on Biodiversity and Ecosystem Services) sobre los valores de la naturaleza para el bienestar humano. Este pasado lunes ha presentado el trabajo a los 130 gobiernos que forman parte del IPBES.

La Plataforma Intergubernamental sobre Biodiversidad y Servicios ecosistémicos (IPBES) de la que formas parte acaba de dar a conocer los resultados del estudio sobre pérdida de biodiversidad en el planeta. ¿Cuál sería en tu opinión el principal titular? ¿Qué destacarías?
Esa ventana que nos queda para poder evitar los daños que provoca nuestro sistema socioeconómico es cada vez más pequeña, y cada vez tenemos menos tiempo. Creemos que ese mensaje es bastante normal o habitual, la gente está acostumbrada ha escucharlo, por ejemplo en mensajes relacionados con el cambio climático, pero los datos están ahí y son claros. Ahí está nuestro reto: cuanto más tardemos, cuanto más tiempo necesitemos para ponernos de acuerdo y pasar a la acción, el cambio será más duro y caro. Ahora es el momento de que trabajemos entre todos, la sociedad en su conjunto, pero sobre todo las administraciones. Si las personas en el poder están bien coordinadas tendremos la posibilidad de hacer muchas acciones. Yo diría que ese el principal mensaje.

El estudio asegura entre otras cosas que de los 8 millones de especies que hay en el planeta, 1 millón se encuentran en grave peligro de desaparecer. ¿Ésto tiene vuelta atrás?
La pérdida de biodiversidad, por definición, no tiene vuelta atrás. Cuando una especie desaparece, la perdemos para siempre. Ese es uno de los principales retos a los que nos enfrentamos. Cuando hablo de pérdida de biodiversidad siempre pongo el mismo ejemplo para que la gente lo entienda.Imaginemos que viajamos en un avión y que desde la ventana podemos ver las alas del avión. Si nos fijamos un poco más observaremos que en las alas hay tornillos, cientos de ellos. Todos los tornillos son necesariuos para sostener las alas y para que el avión pueda volar. La pérdida de biodiversidad sería como si perdiéramos esos tornillos. Si perdemos unos unos pocos sabemos que el avión está diseñado para continuar volando, pero si cada vez perdemos más y más tornillos, existe un grave peligro de que las alas no funciones adecuadamente y el avión caiga.

Eso es lo que nos está ocurriendo con el planeta. Estamos perdiendo esos tornillos, están extinguiéndose muchas especies, y creemos que nuestro planeta seguirá igual hacia su destino. Nuestro objetivo es el bienestar, el desarrollo etc. Con esa metáfora tenemos que darnos cuenta que ese objetivo nunca lo conseguiremos si no evitamos la pérdida de biodiversidad. Tarde o temprano el planeta hará crack, es decir los diferentes ecosistemas harán crack, las funciones ecológicas que posibilitan los ecosistemas no se darán, o se entorpecerán. Cuando hablo de funciones ecológicas me refiero a la regulación del agua, del aire, nitrógeno, del carbono... son funciones quie protegen y posibilitan la vida. Y cuando las dificultamos, cuando esas funciones hacen crack, al final no solo se pierden especies sino que también se tambalean nuestro bienestar y nuestro sistema económico.

Lo que está en peligro, según el estudio, es la biodiversidad de todo el planeta, los datos son alarmantes a nivel mundial. Pero, ¿y aquí? ¿Cuál es la situación en el País Vasco?
Al igual que todos los países desarrollados, tenemos grandes retos por delante. Es cierto que hoy en día la mayor riqueza en cuanto a biodiversidad no se encuentra en los países desarrolados, sino que está en los países más pobres, sobre todo en los trópicos, pero eso no quiere decir que nuestra biodiversidad no sea importante; y no solo la biodiversidad, también la salud de los ecosistemas. Eso es lo que debemos proteger, tanto la biodiversidad como la heterogeneidad de los ecosistemas, los genes y la información que se encuentra almacenada en ellos.

En el País Vasco, como en el resto de Europa, tenemos retos similares. Estamos poniendo en peligro la capacidad de regulación de los ecosistemas, debido a uno cambios importantes en los usos de las tierras, a la artificialización de la tierra (ya que ello provoca que se pierda la conectividad que necesitan los ecosistemas), el uso intensivo de las tierras, tanto en la agricultura como en la silvicultura, etc.

Aquí también tenemos deberes que hacer, la ordenación del territorio es imprescindible, con toda probabilidad la herramienta más importante que disponemos, y junto a eso, deberíamos poner sobre la mesa la responsabilidad de los diferentes sectores. Esto no es solo un asunto de políticas ambientales, es un asunto que aglutina a diferentes sectores, un reto que para sectores como energía, industria, turismo y demás. El medio ambiente es un tema que atraviesa todos los sectores, es transversal.

Diría que mentalmente, culturalmente, tenemos una idea afincada en nuestra cabeza desde hace cientos de años, sobre todo en los países desarrollados, y también en el País Vasco. Creemos que el medio ambiente o la naturaleza es algo ajeno a nosotros, algo que está ahí fuera. Lo podemos ver u oler, pero nos parece que es algo que está fuera de nosotros. Nos vemos como parte de la naturaleza, pero como meros observadores o gestores, y no nos damos cuenta de que somos una especie más, y que la relación entre las persponas y la naturaleza es muy estrecha. En torno a esto, vemos qué mentalidades tan diferentes existen en otras culturas.

Por poner un ejemplo, y no por hacer una caricatura, pero si nos vamos al otro extremo podemos ver que en muchas culturas indígenas, o en la mayoría de ellas, tienen una perspectiva cultural muy diferente sobre ellos mismos y la naturaleza. No quiere decir que unos están en lo cierto y los otros equivocados; simplemente nmos dice que tenemos percepciones o visiones diferentes sobre la relación entre las personas y la naturaleza, y creo que en ese aspecto tenemos mucho trabajo por hacer.

Como ya he dicho, debemos tener en cuenta cuáles son los principales sistemas de valores, cómo nos vemos a nosotros mismos culturalmente, dentro de la naturaleza o fuera de ella, y creo que los valores que tiene la sociedad en torno a la naturaleza son muy instrumentales, muy utilitaristas, y eso tiene un efecto negativo sobre nuestro medio ambiente.

Este estudio lo deja bastante claro; un cambio de sistma de valores tendría un efecto muy positivo. No sabemos cómo cambiarán esos valores en el futuro pero ahí tenemos un reto importante, entre todos y desde las administraciones, debemos conseguir una concienciación, pero sobre todo un cambio de valores. Es un proceso lento y complicado, pero se debe hacer.